Con máscara antigás, Benjamín Martínez, jefe de Criminalística en la Ciudad de México; con pañuelo, su ayudante en la investigación del asesinato que conmovió a todo el país en 1932, el de la yucateca Jacinta Aznar, quien vivía sola en la Ciudad de México.
A la falta de tecnología, la rebasaba el conocimiento y la intuición de los investigadores que detuvieron a Alberto Gallegos, quien mató a Jacinta el 21 de enero y Agustín Casasola tomó esta foto el 25 de febrero, un día después de hallado el cadáver por el olor.
Información: Rebeca Monroy / Foto: INAH


