Don Joaquín Roldán Casco decidió construir un horno de piedra para tener la posibilidad de hacer algo diferente a las faenas en campo o como peón de hacienda. Aquí, la inauguración del local en el predio donde el hombre vivía. Se usaba el patio como área de bodega, amasado y horneado. Hoy, toda la casa está dedicada al negocio donde este día son inflatables los panes de muerto de varios tipos.
Foto: cortesía La Blanca


