Este templo, dedicado a la Virgen de Loreto en la cima del cerro que antes se llamó Acueyametepec o Amacueyatepec, tenía torres, una a cada lado de la entrada.
En 1862, el General Ignacio Zaragoza ordenó que se demolieran para acondicionar el fuerte frente a la acometida de los franceses invasores.
Foto: Mediateca INAH


