Guadalupe Juárez
Las personas que se contagian de COVID-19 pueden pasar hasta seis meses con problemas para dormir, dolores musculares o articulares, dolor de cabeza, problemas para pensar, recordar y concentrarse, así como gripe, palpitaciones cardiacas, mareos y vómitos.
Todos estos síntomas son parte de una secuela denominada síndrome de fatiga crónica, cuyo diagnóstico es muy difícil de hacer.
Berenice Cerón Trujillo, médica especialista en el Sistema Nervioso Central de Laboratorios Silanes, lo explicó a Crónica Puebla.
“La secuela es silenciosa, porque suelen asociarla con otros padecimientos, y los médicos pueden concluir que se debe a este síndrome y hasta descartar otras enfermedades”.
“Es una fatiga extrema que llega a empeorar con la actividad física y, además, después del descanso no mejora.
Un día puedes sentirte bien y al otro ya no, por eso es que te puedes dar cuenta de que hay algo mal”, señaló al ser consultada.
“¿En quiénes se presenta? En cualquier persona, pero es recurrente en mujeres de entre 20 y 40 años de edad.
Todavía se desconoce el por qué”, agregó la médica cirujana egresada de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
Lo que se sabe es que, de no tratarse, puede generar problemas de salud mental, como depresión y baja calidad de vida.
El síndrome de fatiga crónica ya estaba aquí, desde antes de la pandemia por coronavirus.
Aparecía como consecuencia de enfermedades bacterianas, problemas inmunitarios, desequilibrio hormonal e infecciones virales, y es ésta última afección por la cual se comenzó a presentar tras la epidemia por COVID-19.
Sin embargo –dice la especialista– no hay cifras oficiales, ni federales ni estatales, porque no se ha visibilizado que es una secuela de salud que sufren quienes se han contagiado de coronavirus.
“Los tratamientos dependen de cómo los síntomas afectan al paciente. No hay uno específico. Puede ser terapia psicológica, ejercicios o bien medicina focalizada, enfocada a mitigar el dolor, las náuseas, los problemas para dormir, o multivitamínicos como el Complejo B”, precisó.
Sin embargo, reconoció que los resultados de mejoría son variables, pues hay quienes aseguran que lograron una recuperación completa, mientras que en otros casos los síntomas vuelven recurrentemente.
“Es una enfermedad un poco oscura, porque es difícil de diagnosticar y también difícil de comprender qué es lo que la está ocasionando; por qué a unas personas les afecta en unas cosas y a otras, en otras”, concluyó.


