Mariana Flores
La necesidad llevó a adultos mayores que se desempeñaban como empacadores en tiendas de autoservicios a buscar empleos de baja remuneración y a desempeñarse en oficios que les permitan cubrir sus gastos, pero piden volver a los supermecados.
Enriqueta Guarneros, de 62 años de edad, trabajaba como empacadora en una tienda al norte de la capital poblana, pero a finales de marzo –cuando comenzó la pandemia– fue enviada a casa, por lo que ahora vende productos de belleza por catálogo.
“Queremos que nos vuelvan a ocupar en otro tipo de trabajo, pero hacer algo. Tengo una hija con discapacidad que depende de mí”, dijo.
Guadalupe Alfaro relató que sólo sobrevive de ahorros y, hasta diciembre, de una despensa de 100 pesos que les daban en el súpermercado donde trabajaba.
Martha Leticia, de 61 años de edad, también trabajaba como empacadora, entre lágrimas compartió que extraña poder trabajar y con ello tener ingresos.
“El estar en casa es bueno porque tiene uno más comunicación con sus seres queridos, pero al final de cuentas es importante hacer una actividad y ganar dinero”, señaló.
Las tres coinciden en que la aplicación de la vacuna contra la COVID les regala una luz de esperanza para trabajar.


