Por: Guadalupe Juárez
En el Centro Histórico se han multiplicado los puestos ambulantes en calles que por más de ocho años estuvieron libres de vendedores.
Y a la par que aumentan los puestos de nieves, cubrebocas, caretas, artesanías, tacos de res, chapulines, ropa, perfumes, calzado, juguetes y útiles escolares, se endurecen las condiciones que imponen líderes de ambulantes que reciben cuotas por cada metro cuadrado ocupado de acera.
Ya no sólo son las calles 8, 10 y 12 Oriente-Poniente en las que el ambulantaje proliferó bajo la organización de líderes señalados, en mayoría, por autoridades como perpetradores de actividades ilícitas, también en la 5 Oriente-Poniente se puebla de vendedores informales, a un costado de la Catedral.
Son las 14:45 horas. Un hombre recorre la calle con libreta y metro en mano sobre la 8 Oriente. Se detiene al lado de un puesto de periódicos donde un comerciante vende cubrebocas. Le recuerda lo que debe de pagar y no pasarse del espacio que se le asignó.
Más adelante está un grupo que prefiere cargar su mercancía, para no pagar un lugar que disminuya sus ingresos diarios.
“Llévele, llévele, un espejo, mire, su marco es de madera”, dice un adolescente que apenas puede con el peso del cristal sobre la 4 Norte y 8 Oriente.
En la 2 Norte y la 6 Oriente, una adulta mayor vende apenas en una cubeta ramos de perejil y cilantro, le cobran 20 pesos por estar ahí, ¿quién?, no lo dice, pero sabe que por la tarde pasará la persona que controla la calle por esa cantidad.
Las cuotas varían según el lugar y los metros que ocupan los comerciantes sobre la vía pública. Las más caras son las de 8 y 10 Poniente, así como en la 3 Norte. Se disputan las aceras dos grupos: Fuerza 2000 y 11 de Marzo.
En este polígono se cobran hasta 500 pesos por puesto en las banquetas de ambos costados. Se vende de todo: tacos de canasta, aguas de sabores, tacos dorados, tenis, bolsas, artículos para mascotas, útiles escolares, calcetas y rompecabezas.
Si en una sola calle llegan 30 ambulantes, los cobradores de cuotas pueden recolectar, sólo por delimitar espacios, 3 mil pesos en un día.
Hay espacios que no habían sido invadidos por ambulantes desde hace ocho años, como el cuadrante cercano a Catedral. En la 2 Sur y 5 Poniente recorren las cuatro esquinas vendedores de globos que antes se encontraban en el Zócalo de Puebla, pero también hay mujeres que ofrecen blusas bordadas.
El precio por estar en este espacio varía, pero nadie puede hablar sobre ello, pues hay un sujeto que vigila que tampoco puedan tomarles fotografías a quienes comercializan en el lugar.
En la esquina de la 16 de Septiembre y la 5 Poniente, además de globeros hay personas que venden nieves y juguetes.
En la 2 Oriente, hay otros puestos que venden sombrillas, caretas y cubrebocas; en la 4 Oriente es donde más ha crecido el ambulantaje, pues comienzan a ocupar los espacios sobre la acera los vendedores de sombrillas, caretas, cubrebocas y comida.



