Dulce Liz Moreno
Se quebró totalmente y lloró.
Primero había pasado horas de angustia porque el árbol de la 8 Norte y casi 4 Oriente, cayó.
Nadie herido, porque se derrumbó sobre la casona rosa de la esquina, frente al comienzo de los talleres que le dan el nombre de Barrio del Artista a esa calle.
Luego, empezó la inevitable faena de que personal especializado serrara hojas, ramas y, por último, hiciera pedazos el tronco, para seguridad de todos.
Ella se cubrió el rostro con las manos, desconsolada.
Homenajeó a su amigo gigantesco, de 13 metros de alto, y unas 15 toneladas: “Esa fronda me acompañó; desde que caminé, me gustaba abrazar su tronco; le contaba mis días”.



