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Opciones para quienes no pueden ser madres

Crónica Puebla por Crónica Puebla
10 mayo, 2023
en Metrópolis
Opciones para quienes no pueden ser madres

Foto: CORTESÍA OTTO PAREDES GUIÑÁN

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Jesús Peña

“Yo aún estaba tendida en la cama de su consultorio cuando el doctor Otto Paredes terminó de hacer la inseminación. Recuerdo perfectamente sus palabras hacia mí y mi esposo: ‘Alégrense y emociónense, porque acabamos de hacer un bebé. Abrácense, por favor’. Ocho meses después, la experiencia más maravillosa del mundo sucedió… ¡tuvimos a nuestro hijo!”.

Así recuerda su experiencia, para Crónica Puebla, una paciente de Creafam Clínicas, luego de varios años de tratar de formar una familia y no poder hacerlo.

El doctor Otto Paredes Guiñán, ginecólogo obstetra por la Universidad Central de Venezuela, con especialidad en Medicina Reproductiva y Endocrinología Ginecológica por el Instituto Valenciano de Infertilidad –uno de los más prestigiados de Europa–, habla para esta casa editorial sobre las técnicas de reproducción asistida que se practican en la entidad y su efectividad.

El inicio del camino

La hoy madre de un pequeño que está a punto de cumplir los cuatro años de edad comenta que, tras casarse, ella y su pareja decidieron darse un tiempo para disfrutar su matrimonio utilizando métodos anticonceptivos, pero luego buscaron tener un hijo sin éxito.

“Por cinco años no podíamos ser papás, así que acudimos al médico de cabecera de la familia y le expliqué la situación. Me mandó medicamentos de inicio para ver si de esa forma se podía, pero después de dos meses me rendí, porque no veía resultados y el medicamento me tenía mareada constantemente”, recordó.

Tras ello, la pareja buscó a una doctora quien recomendó a un especialista, quien nuevamente recetó medicamentos que ella describe como “muy fuertes”, los cuales sólo hacían que se sintiera mal, sin poder lograr la concepción.

Decidió resignarse a no ser madre y no buscar más opciones, pues –además– cayó en depresión profundo.

Paredes Guiñán señala que muchas parejas no se atrevan a consultar a un verdadero especialista en el tema por dos mitos: la complejidad para concebir de forma asistida y el costo del tratamiento.

“Hay cosas en la vida que cuestan más que este proceso, como un auto o una casa. La verdad, frente a lo que te va a permitir realizar el sueño de tener un hijo y formar una familia, lo que hacemos y su precio no tienen comparación. Gracias al avance de la ciencia tenemos hoy mejor información y resultados”, aseguró.

Ella continuó su relato: “Pasó algo de tiempo y entonces mi esposo buscó en internet y encontró Creafam Clínicas como una opción, pero la descarté de inmediato. No quería otra decepción. Sin embargo, un día algo se despertó dentro de mí, esa chispa de duda, ese ‘tal vez’ y, sobre todo, el apoyo incondicional de mi familia. Eso me hizo salir de mi frustración, marqué e hice una cita”.

El proceso 

El doctor Paredes Guiñán explicó que los tratamientos de infertilidad se pueden clasificar en dos grandes grupos: los de baja y los de alta complejidad.

En los de baja complejidad se llevan a cabo estimulaciones para que la mujer ovule, proceso que se acompaña con el coito programado en los días más fértiles o preparar el semen –ya sea de la pareja o donado desde un banco– para hacer una inseminación artificial.

En cualquier caso, el cuerpo de la mujer lleva a cabo sus procesos naturales, asegurándose que haya ciertas condiciones, como que las trompas uterinas estén permeables y se tenga una cavidad razonable para mejorar el pronóstico reproductivo natural.

Mientras que en los casos de alta complejidad se necesita del apoyo del laboratorio de reproducción asistida.

“Igual se hace la estimulación ovárica, se obtienen las células y se van al laboratorio. Allí, el biólogo especialista en fertilidad humana se encarga de fecundar los óvulos con la muestra seminal de la pareja o de un donador, desarrolla los embriones, los cuales se cultivan durante cinco días, para asegurarse que tengan las características adecuadas antes de ser transferidos al útero de la paciente, para brindarle la oportunidad de embarazo que están buscando”, explicó.

Precisó que en este proceso los problemas más complejos están relacionados con pacientes que tienen las trompas de Falopio obstruidas, por algún proceso inflamatorio o cirugía previa, o que tienen endometriosis severa (enfermedad en la que en la parte exterior del útero crece un tejido similar a la mucosa interior del útero, que puede causar un dolor intenso en la pelvis y dificultar que se consiga un embarazo).

También hay factores masculinos severos, como baja cantidad o movilidad de espermatozoides, parejas con edad avanzada y combinaciones de los diagnósticos antes mencionados.

De última generación 

“Sí hay una diferencia enorme entre ir con un médico sin especialidad y uno que sabe lo que se necesita, sólo así lo puedo explicar. Desde que conocí al doctor Otto, se interesó en mí, en mi salud y estado emocional, en revisarme a fondo, sobre todo: nunca me mintió, jamás me dio falsas esperanzas”, señaló la paciente.

Y destacó: “Armó un plan de tratamiento que nunca me imaginé. Me mandó a hacer muchísimos estudios, pero en realidad es un gran equipo el que interviene y cada parte se interesa por su especialidad. Jamás me pidieron un estudio por fuera, todo lo controlaban ellos, de hecho acudía cada semana a revisiones”.

En este sentido, el doctor Otto Paredes Guiñán señaló que los expertos llevan a cabo revisiones en dos etapas: la preconcepcional y las prenatales.

“Cuando hablamos de los exámenes preconcepcionales nos referimos a revisar el estado genético de los embriones, pues desde esa instancia se puede diagnosticar si alguno tiene, por ejemplo, síndrome de Down, trisomía de cromosomas (trastorno genético en el cual una persona tiene tres copias de un cromosoma en vez de dos), especialmente el 18 (bajo peso al nacer, cráneo pequeño con una forma anormal y defectos de nacimiento en los órganos, que suelen ser potencialmente mortales) y el 13 (discapacidad intelectual grave y defectos físicos)”, precisó.

Con base en esa información, se toma la decisión de no transferir esos embriones y seleccionar sólo aquellos que son cromosómicamente sanos, para asegurar el embarazo con un bebé sano.

Pero también se llevan a cabo estudios una vez que la mujer ha quedado embarazada, que son los diagnósticos prenatales.

“Se puede tomar una muestra de sangre periférica materna en la semana nueve, esto es, encontrar ADN fetal en la sangre materna. Se puede hacer un screening en la semana 12 apoyado en un ultrasonido y un examen de sangre para medir las hormonas. Entonces, conocemos el riesgo que puede tener el producto de sufrir una alteración cromosómica”, apuntó.

Aunado a ello está la opción de obtener material genético del bebé con una amniocentesis (muestra del líquido amniótico) en la semana 15, para saber a ciencia cierta cómo se encuentra el producto, para lo cual se requiere el apoyo del médico materno-fetal, así como la biopsia de vellosidad corial en la semana 12.

Sobre la eficacia 

“Mi tratamiento fue una inseminación artificial, con esperma de mi esposo. Cada muestra la analizaban cuidadosamente hasta que llegaron a la que necesitaban. Para eso también siempre estuvo un biólogo especialista en genética, quien revisó minuciosamente y nos mostró en el microscopio que la muestra era la correcta”, narró la paciente.

De hecho, destacó que tras firmar los documentos necesarios para continuar el proceso la espera fue corta, después, tras el tratamiento, quedó embarazada para octubre de 2018, el mes que le habían pronosticado, y para junio de 2019 dio a luz.

En este sentido, Paredes Guiñán señaló que la fecundación in vitro tiene tasas de eficacia por arriba de 65% (dos de cada tres pacientes), pero aumenta cuando se agrega el diagnóstico genético de los embriones u óvulos donados que son de personas jóvenes y entonces la tasa es mayor, pero cuando se trata de casos de alta complejidad los resultados rondan 35% (una de cada tres), de acuerdo con la respuesta ovárica por ciclo de tratamiento.

De los riesgos 

El doctor Otto Paredes es claro respecto a que siempre, en todo embarazo, hay riesgos para la madre, sin embargo, no son mayores al promedio.

“En caso de abortos, la tasa está igual que un embarazo natural y depende fundamentalmente de la edad de la mujer. Una persona gestante de 25 años tiene un riesgo de 8% y una de 40 años está en 20%. Las técnicas de reproducción asistida son estrategias para buscar la oportunidad del embarazo y una vez logrado tiene los riesgos propios de la edad y factores específicos de la pareja. El hecho de que sea un bebé generado por reproducción asistida no veta el riesgo que el producto pueda tener algún problema”, declaró.

En Puebla se lleva a cabo todo el procedimiento in vitro, donación de óvulos y semen, diagnóstico genético para implantación de embriones, vitrificación de embriones u óvulos.

“En nuestra clínica instalada en la Angelópolis, que está cumpliendo 15 años, está el doctor Arturo Valdés, que es el director general, y el doctor Carlos Monsalve, especialista en materno-fetal. Aunque recientemente me trasladé a Veracruz para hacerme cargo de las instalaciones, me encargo personalmente de preparar las muestras de semen para las inseminaciones. Somos un equipo que damos atención integral”, precisó.

Ello lo confirmó la paciente: “Todos los especialistas me revisaban, me explicaban desde mis ovulaciones programadas, luego el seguimiento a mi embarazo para saber si mi bebé tenía alguna malformación genética y su correcto desarrollo”.

La felicidad 

La feliz madre finalizó su conversación compartiendo la dicha por poder festejar, por tercera vez, el Día de las Madres, justo a un mes y un día que su pequeño cumpla cuatro años de edad.

Planea la fiesta de cumpleaños que será temática, sobre animales, porque hoy el niño está encantado con las criaturas que ha conocido en los zoológicos.

“Se perfila como un defensor del planeta. No quieren que maten a los animales, porque dice que ‘el planeta se enoja’. Ya sabe el abecedario, cuenta bastante bien, le obsesionan los dinosaurios, juega a las luchas con su papá, ama a sus primos y primas, sus abuelos y tíos…, pero sobre todo, no me imagino mis días sin su voz llamándonos ‘papá’ y ‘mamá’. La vida cambió, tomó un sentido y propósito que no imaginé. La ciencia nos dio el milagro que la naturaleza nos negaba”, dijo.

Hasta la contaminación influye en la infertilidad

El doctor Otto Paredes indicó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que 15% de las parejas en edad reproductiva tienen algún tipo de dificultad para embarazarse, pero puede ser más alto.

“Muchos no acuden a consulta porque no lo saben, no lo desean o no pueden económicamente. Hoy, entre los principales problemas están la edad: mujeres de más de 35 años que quieren embarazarse o, por parte del lado masculino, hay baja calidad seminal, generalmente relacionada con problemas de contaminación ambiental y de alimentos, incluso el uso de sustancias ilegales”, dijo.

Y abundó:

“En la generación de nuestros abuelos, ellos tenían hijos a edad más temprana. El primero a los 20 años, el segundo a los 22 y el tercero a los 25, incluso antes. Tenían más calidad en gametos y estaban expuestos a menos problemas de salud.

“Hoy es más común que las parejas busquen su primer hijo a los 35 ó 38 años, además, están aquellas personas que ya tuvieron hijos y ahora tienen una segunda pareja, a los 40 años o más, y desean procrear nuevamente”.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señala que en México cerca de 5 millones de parejas, en edad reproductiva, tienen problemas reproductivos.

De los costos

“Varía en cada caso, por la dosis de medicamento para estimular la producción de óvulos. En el caso de la fecundación in vitro (técnica enfocada a lograr la unión del óvulo con el espermatozoide en el laboratorio, para obtener embriones que puedan transferirse al útero materno) depende de procedimientos asociados, como puede ser el diagnóstico genético de los embriones o gametos donados –ya sean semen de banco u óvulos donados–, y a veces hay que vitrificar los óvulos para comulgarlos, son varios factores los que hacen variar el precio en cada tratamiento. Digamos que en la fecundación in vitro para pacientes de alta complejidad oscila entre 130 mil y 180 mil pesos”, especificó Paredes Guiñan.

Etiquetas: Día de las madresfertilidadinseminaciónreproducción asistida

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