Mariana Flores y Dulce Liz Moreno
Medición tanto de los gases que exhala el Popocatépetl como de sus efectos en la población recomendaron químicos y médicos –expertos en poblaciones cercanas a volcanes– al gobierno estatal de Puebla, tras el anuncio que hizo ayer de que estudiará el impacto en la salud de quienes viven más cerca del cráter.
El químico Víctor Ortiz Espinoza enlistó los gases tóxicos que emiten los volcanes: dióxido de azufre (SO2), dióxido de carbono (CO2), monóxido de carbono (CO), dióxido de nitrógeno (NO2) y ácido clorhídrico (HCl).
El primero fue el que intoxicó con síntomas inmediatos y más visibles, el 11 de junio de 2017, a la población cercana al volcán Poás, en Costa Rica: sangrado nasal, vómito y mareo.
Eso lo reportó el equipo de investigación dirigido por el especialista José Pablo Sibaja Brenes, quien precisó las circunstancias de aquel día:
Gracias al monitoreo de la dispersión de gases emanados del cráter, se determinó que durante cuatro horas hubo poco viento, de modo que la exhalación sulfurosa se concentró en el área que habitaban los guardaparques de la zona boscosa.
La composición de la atmósfera impactada por las emisiones del volcán depende de factores como humedad relativa, temperatura, radiación solar, velocidad y dirección del viento, puntualizó el experto.
El 2 de octubre del 2020, el Poás emitió lluvia ácida –concentración de dióxido de azufre– de tal magnitud que la ropa de los turistas del bosque se mancharon y/o decoloraron tras 20 minutos de pasear al aire libre, agregó el equipo de investigación de Sibaja Brenes.
A ese evento corresponden imágenes “de generación de espuma en las calles, que debido a la reacción ácido-base entre la lluvia ácida y el asfalto”.
El investigador recomendó el monitoreo de la dispersión de gases como base para prevenir daño a la salud de la población.
En Ecuador, un grupo interdisciplinario analizó a 100 pobladores de las cercanías al cráter del volcán Tungurahua con tres pruebas: clínica general, radiografía de tórax y espirometría –medición de cuánto se inhala, se exhala y con qué rapidez–.
Las personas incluidas en el estudio habían tenido 10 años de exposición a la ceniza emanada del volcán, con una actividad semejante a la actual del Popocatépetl.
La mitad de la muestra estudiada presentó síntomas de enfermedades respiratorias: gripe, tos, laringitis y asma bronquial, indica el reporte del equipo.
Una cuarta parte de los habitantes de las faldas del Tungurahua presentó indicios de cicatrización –fibrosis– o inflamación pulmonar y afecciones del riñón.
En su reporte, el equipo de expertos subrayó que se agravaba el cuadro clínico de los fumadores y las personas expuestas a la combustión de leña.
El químico Ortiz Espinoza enumeró las consecuencias generales de aspirar gases volcánicos: mareo, irritación en los ojos, nariz y garganta, dificultades respiratorias, asfixia y enfermedades respiratorias crónicas, como el asma.
De acuerdo con la Secretaría de Salud estatal, hasta ayer se habían repartido en las poblaciones cercanas al cráter 3 mil 288 kits de cubrebocas, gafas y ungüento para la piel en las poblaciones asentadas en las faldas del Popocatépetl.
¿QUÉ PASÓ AYER?
El gobierno estatal informó:
- Que calcula en 12 horas el desalojo de 11 mil personas de seis comunidades próximas al cráter, en caso de emergencia
- Son localidades de Atlixco, San Nicolás de los Ranchos y Tochimilco
- Para el desplazamiento, se activaría el plan DNIII de la Secretaría de la Defensa Nacional
- Se desplegarían al menos 500 militares
- Se movilizarían equipos de Protección Civil estatal, Urgencias Médicas Avanzadas, Transporte Salud, Medio Ambiente y Gobernación
- Sólo los científicos de Prevención de Desastres pueden ordenar desalojo
¿HABÍAS PENSADO EN EL AIRE?
Especialistas llaman la atención sobre las sustancias tóxicas que exhalan todos los volcanes activos.
INDEFENSOS ANTE LO QUE NO SE VE
Los vecinos se protegen de las partículas que miran caer, pero poco reflexionan en las sustancias invisibles dispersas en el aire.

EXPERIENCIA DE OTRO SITIO
En Costa Rica, investigadores descubrieron bloqueo de vías respiratorias en habitantes de las faldas del volcán Turrialba en 2013.
CUBREBOCAS INSUFICIENTE
La mayoría lo utiliza en alertas, aunque evita la introducción de gravilla a nariz y boca, no detiene los gases que se aspiran con cada inhalación.



