Por: Diana López Silva
Las medidas tomadas por el gobierno de México para establecer un precio tope del gas LP y crear la empresa Gas Bienestar tendrán efectos positivos en el corto plazo, pero no es conveniente mantenerlas en el largo plazo, de acuerdo con especialistas.
A una semana de que en México se establecieron precios tope al litro y kilo de gas Licuado de Petróleo (LP) en las 145 zonas del país, debido a que las tarifas ya resultaban inalcanzables para las familias mexicanas, con precios que llegaban a los 560 pesos por cilindro de 20 kilos, las reacciones han sido de aceptación para amas de casa y comerciantes, pero de rechazo para quienes viven de la industria del gas.
La publicación de precios máximos de venta del gas LP establecidos por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), vigentes desde el domingo 1 de agosto, provocó protestas que estallaron el 3 de agosto, cuando se reportaron paros de labores por parte de repartidores de gas, y el cierre de plantas de distribución, principalmente en Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Puebla.
Los repartidores del insumo denunciaron que, ante la baja en el precio, sus patrones en las empresas gaseras les anunciaron el recorte en sus comisiones, lo cual reduce sus ingresos, al carecer de salario fijo y hacerse cargo del mantenimiento de las unidades para la distribución.
A la par de la regulación del precio del gas, el gobierno de México anunció la creación de la empresa Gas Bienestar, con el objetivo de generar competencia en un sector monopolizado y, como consecuencia, una baja en las tarifas del sector privado.
Gas Bienestar iniciará operaciones en las alcaldías Iztapalapa y Azcapotzalco, en Ciudad de México, donde la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) detectó los precios más altos.
Esta misma semana, el gobierno federal emitió la convocatoria para la contratación de choferes y repartidores de Gas Bienestar, a quienes ofrece salario base y prestaciones.
BUENO, A CORTO PLAZO
Marcos Gutiérrez Barrón, catedrático de la Facultad de Economía de la UPAEP, coincidió en que el gas es un sector muy concentrado, con características oligopólicas, porque son pocas empresas las que tienen el control del producto y su precio, que a veces incrementan sin razón.
Señaló que es una industria que presenta barreras y alta concentración, lo que ha hecho que los precios vayan al alza; sin embargo, puntualizó que fijar un precio tope no es del todo positivo, porque en el largo plazo genera distorsiones en el mercado y deja de funcionar.
Opinó que lo mejor es crear competencia, ya que si bien la empresa Gas Bienestar puede ser una solución de corto plazo, en el largo plazo va a tener problemas para mantenerse.
Al igual que el presidente Andrés Manuel López Obrador, consideró que debe haber competencia; sin embargo, señaló que esta debe ser adecuada, “para que sea la propia competencia la que vaya reduciendo los precios y que los precios tengan el nivel competitivo que deben de tener”.
COMPETENCIA DESLEAL
El académico consideró que la creación de Gas Bienestar “puede traer más problemas en la medida en que es una competencia desleal y seguramente subsidiada; lo que se debe generar es mayor competencia”.
En ese mismo sentido, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) alertó sobre un posible cierre de empresas gaseras y, en consecuencia, un eventual desabasto por la imposición del tope en la tarifa de gas.
Fernando Treviño Núñez, presidente de Coparmex Puebla, se sumó al extrañamiento que hizo el organismo patronal sobre “la intervención del Estado para establecer un tope máximo en el precio de Gas LP, ya que esta decisión podría fomentar el mercado negro, generar desabasto y provocar alteraciones en el mercado”.
El organismo empresarial reconoció que la medida impactaría positivamente al consumidor, que son las familias mexicanas, comercios e industria, “pero pondrá en riesgo de quiebra a docenas de empresas que enfrentarían dificultades para operar con los montos fijados por la autoridad”.
En reacción a las medidas, consideraron que el mercado necesita confianza y certeza, basadas en precios estables que son producto del mercado internacional, de una mayor competencia y del incremento en la productividad.
“En Coparmex estamos a favor de la libre competencia para tener costos acordes al mercado e insistimos en la necesidad de entablar un diálogo permanente entre empresarios, sociedad y gobierno, como una alternativa para dar solución a este conflicto”.
PRECIO DE GAS Y ALIMENTOS MANTIENE LA INFLACIÓN AL ALZA EN MÉXICO
Con datos del INEGI, Marcos Gutiérrez indicó que los productos que más impactaron para que la inflación aumentara en los primeros siete meses del año fueron el gas y la tortilla, al dispararla hasta 5.75%; “algo que no se veía desde 2012”.
En julio también aumentaron el gas LP, que subió 4%; la tortilla, 1.5%; cebolla, 12.2%; y carne de res, 72%; productos de la canasta básica que impactan en el bienestar de las familias.
Agregó que estos incrementos continuarán a lo largo del año, ya que influyen factores externos como el alza en precios de transportación marítima, los problemas en los centros de logística debido a la pandemia, así como la escasez de materias primas.
Dijo que, dependiendo de cómo se comporte la tercera ola de contagios de COVID-19 y el tiempo que dure, seguirá afectando los precios en el plano internacional y nacional.
Gutiérrez Barrón señaló que la inflación es el impuesto más regresivo, porque si bien afecta a toda la población, “le pega más al bolsillo de las familias con menores ingresos”; por ello dijo que, ante el actual escenario económico en México, la política del gobierno debe promover mayor control sobre la inflación.


