Claudia Espinoza
Puebla atraviesa una preocupante baja en el nivel de sus presas, con un promedio de almacenamiento estatal de apenas 44.4%, lo que podría desencadenar una crisis hídrica si no aumentan las lluvias.
La presa Tenango registra apenas un 2% de su capacidad, mientras que Necaxa opera al 22%; en contraste, Nexapa ha superado su límite operativo con un 102%, lo que genera riesgo de desbordamiento.
La situación se agrava con la intensa ola de calor que afecta a la entidad, con temperaturas de hasta 38 grados Celsius en regiones como la Sierra Norte y la Mixteca.
Se espera que mayo sea uno de los meses más calurosos del año, con máximas superiores a los 42 grados. Protección Civil ha emitido recomendaciones para prevenir golpes de calor y cuidar la salud de la población.
Además del estrés hídrico, la contaminación representa un problema adicional. Investigadores de la BUAP han detectado compuestos orgánicos derivados del plástico y metales pesados en las aguas de varias presas, lo que podría afectar la salud pública.
También alertan sobre la proliferación del lirio acuático, que ha invadido hasta el 80% del embalse Nexapa, afectando la calidad del agua y su disponibilidad.
La Comisión Nacional del Agua advirtió que, de continuar la sequía, se activarán protocolos de emergencia para garantizar el abasto mínimo de agua en las comunidades más afectadas.


