Por: Mar Picazo
Rescatar la cocina tradicional mexicana implica apreciar los conocimientos de las cocineras tradicionales, la sabiduría gastronómica de las abuelas y madres, de los vendedores y productores y, además, la resistencia que ejercen quienes siguen las costumbres.
Con esa línea de valoración de la gastronomía del país, que desde 2010 es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, se integra la currícula del diplomado “Latidos de la cocina tradicional mexicana” que iniciará el próximo sábado y durará ocho meses.
El Centro de Producción de Lecturas, Escrituras y Memorias (LEM) repite en Puebla, por segundo año, ponencias que buscan generar acercamientos históricos, emocionales y reflexivos de las cocinas tradicionales en el país.
“Para LEM un eje fundamental es la resistencia, sobre todo la resistencia de la memoria. Todo lo que hacemos está relacionado en resistir y encontrar los caminos para contar las historias que no están en el centro de las efemérides o de las celebraciones o de los libros de historia”, dijo Efrén Calleja, codirector del Centro.
Las sesiones del diplomado procuran generar un resguardo de la cocina tradicional con una presencia de 14 estados incluyendo Puebla a través de 15 cocineras tradicionales, cuatro especialistas y la escritora Laura Esquivel.
“Las maestras tienen un amor por la tradición, la memoria, los ingredientes, la enseñanza. Eso es lo que hace que las cocinas tradicionales se mantengan latiendo y vivas. Ellas resisten y resisten mucho: hacen que perviva la lengua, las artesanías, organizan cooperativas y sacan adelante a sus familias, mientras pelean por mantener la identidad comunitaria”, agregó Calleja.
El diplomado tiene modalidades on line, presencial e híbrida.


