Una de las jornadas más duras, ayer. En Nueva York, capital del contagio del COVID-19 en el mundo, 25 mil víctimas fatales son el récord negro que el alcalde, Bill de Blasio, quiso evitar. Pero el virus ha roto todas las barreras.
25 mil es toda la población del municipio de Huaquechula, en el rumbo de Atlixco, donde se ponen altares blancos en día de los fieles difuntos.
De donde han salido familias enteras, justamente, hacia la Puebla York que hoy está sin empleos –y ahí el lavacoches esforzado, limpiando carros sin clientes–, y con el personal de cárceles gritando en las calles por mínimos de seguridad para atender el brote bestial de contagio tras las rejas.






