Azotados por la violencia de la organización separatista ETA, los habitantes de Madrid padecieron hace dos décadas la peor tragedia por terrorismo en Europa: un ataque yihadista.
La mañana del 11 de marzo de 2004, diez detonaciones hechas en un lapso de cinco minutos acabaron con la vida de 193 personas.
Faltaban tres días para las elecciones generales.
El aparato de Estado tuvo, desde entonces, un nuevo enemigo más letal que el vasco.
Ayer se realizó una ceremonia especial en la estación de trenes de Atocha, aunque en otras dos ocurrió la tragedia, Eugenia y El Pozo.
Cientos de familiares y amigos de las víctimas acudieron al sitio con ofrendas.





