El mar se opone a las expediciones que, en misión desesperada en Sydney, tratan de hallar a un surfista desaparecido en la furia del oleaje que lo tragó de repente.
La Plaza de la Concordia, en París, hierve de batallones que celebran el Día de La Bastilla, inicio de la Revolución Francesa; en la ceremonia, los invitados de honor fueron representantes de los países que cobijaron y cuidaron ciudadanos galos enfermos de coronavirus: Alemania, Austria, Suiza y Luxemburgo.
La otra búsqueda es, en realidad, cacería de seres humanos: el gobierno de Venezuela acusa que los contagios masivos de COVID-19 se deben a los ingresos clandestinos al país de personas a través de la frontera sur, por las “trochas”, veredas mitad jungla que ahora patrullan fuerzas armadas. Y tienen orden de apuntar y disparar.

















