El virus no los doblega. Se echan a la espalda 90 kilos de belleza y así honran a los antepasados arrieros que llevaban así personas y mercancía de todo tamaño cuando lo escarpado de las montañas impedía paso a las mulas.
Ayer fue el desfile 63 en Medellín (Antioquia, Colombia), con complicados diseños que recuerdan el modo en que los vendedores de flores ofrecían de 20 a 100 variedades diferentes en un solo tejido adosado a la silleta y amarrado con mecates cruzados al pecho.


