La Plaza Venecia, en el centro de la capital de Italia, tuvo ayer desde muy temprano el trajín anual de grúas, montacargas y electricistas de alto nivel. ¿Se abstendrá la muchedumbre de correr a juntarse bajo la mirada de Vittorio Emanuele II?
Porque en México, no. Los peregrinos guadalupanos que programaron desplazarse a presentar sus respetos a la imagen principal de la Basílica llegaron por miles, ¡miles! Y entraron al atrio y a la nave principal donde está puesta la bandera con las medidas sanitarias de gel en las manos, toma de temperatura y distancia en la zona de congregación dentro del templo. Pero afuera, y con los que van de rodillas, no hay modo de prevenir nada.







