A los peregrinos poblanos se les sacudió el corazón; su ofrenda a la Virgen de Guadalupe, en el presbiterio de la majestuosa basílica Santa María del Mar, en Barcelona, llegó con mariachi y son.
Así, el “Son de la negra” y el taconeo profesional resonaron en la nave de 83 metros de altura, que sus columnas de ocho lados, desnudas, hacen parecer todavía más alto.
Justo el 12 de diciembre, la monumental protagonista de “La catedral del mar”, hizo más sonoro y más potente el homenaje a la Guadalupana con el Ave María en tesitura de tenor y las canciones rancheras con mariachi vivo en la fiesta de la santa patrona.
El sábado pasado, feligreses catalanes y turistas coincidentes presenciaron una fiesta patronal a lo poblano en la de por sí multivisitada basílica, imponente por su arquitectura, imperdible por su historia, increíble por las vivencias a pocas cuadras del mar.
UN AÑO DE PRESENCIA
La virgen morena cumplió un año habitando Santa María del Mar en octubre pasado.
Una peregrinación de poblanos, con el arzobispo Víctor Sánchez al frente, llevó un cuadro de la Virgen de Guadalupe.
La imagen, de tamaño real humano, enmarcada en relieve bicolor, se encuentra en la basílica considerada monumento artístico gótico catalán, levantada en el siglo XIV con aportaciones y trabajo manual del pueblo y la congregación de entonces.
El sábado pasado, oficiaron la misa en honor de la Guadalupana tres sacerdotes mexicanos y el párroco titular local.
Organizaron la Asociación Mexcat, con sede en Barcelona, la Cofradía de la Virgen de Guadalupe y México Baila, en colaboración con la Parroquia Santa Isabel, en Puebla.
La misa inició a las cinco de la tarde, la mejor hora de luz de tarde, filtrada desde los vitrales insólitos del sitio.



