En lo que se prevé que sean las últimas semanas del famoso avión presidencial TP01 José María Morelos y Pavón a cargo de la administración federal –al que Andrés Manuel López Obrador considera «un palacio en los cielos»–, la aeronave fue abierta «para que el pueblo lo conozca», a través de los medios de comunicación, dijo el mandatario la mañana de este lunes desde lo que era el Hangar Presidencial, hoy Base Aérea Militar 19.
Como en todo «palacio», en el Boeing 787-8 también estaba dispuesto «el trono presidencial». Se trata de un asiento color verde que lleva el escudo nacional, como constató Crónica en un recorrido.
Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, este avión hizo 122 giras nacionales. En el 2016, 37 viajes con casi ocho y medio millones de pesos. En el 2017, 48 viajes con un poco más de 11 millones; en el 2018, 37 viajes, también con más de 11.7 millones de pesos, haciendo un total por viajes nacionales de 31.4 millones de pesos.
Y se realizaron 36 giras internacionales en este avión. En el 2016, 18, con 42.7 millones de pesos; en el 2017, ocho viajes con 28.3 millones de pesos; en el 2018, y 10 viajes con 31.7 millones de pesos. En total de 102.8 millones de pesos gastados en giras.
Esta aeronave tiene más de 14 horas de autonomía para viajes largos, llegando a otros continentes, a una velocidad de 912 kilómetros por hora.
De acuerdo con la tripulación, uno de esos viajes largos fue hacia Vietnam, con 15 horas de trayecto, sin escalas.
Tiene capacidad para trasladar a 80 personas, distribuidas en cuatro secciones.
Fabricado en 2010, y adquirido en 2021 por el expresidente Felipe Calderón, actualmente al TP01 se le actualiza el software de su cabina, por razones de seguridad.
Además del asiento «trono», Peña Nieto contaba con una oficina muy confortable en la que se dispuso de una caminadora para que el mandatario se ejercitara, además de una recámara con cama king size, clóset y un baño con regadera, sólo de uso exclusivo del Presidente.
El avión tiene una cocineta con utensilios que permitían a la tripulación brindar servicios de alimentación al Presidente y a sus comitiva, incluyendo a los representantes de los medios de comunicación.
«El propósito es venderlo. Hay dos posibles compradores, y ese dinero, también de lo que se obtenga por la rifa, es para salud pública, para equipos médicos, para mejorar toda la infraestructura de salud, sobre todo para la atención a los que no tienen seguridad social, a la gente más humilde, a la gente más pobre», recordó López Obrador dando la espalda al avión «José María Morelos y Pavón», al que más bien hubieran nombrado «Agustín de Iturbide, Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz o Carlos Salinas de Gortari… tendría más apego a la realidad. ¡Cómo hacer todas estas cosas! Era otro mundo», señaló el Presidente.
De acuerdo con algunas versiones, el TP01, por el que ya se dio un adelanto de un millón de dólares, podría estar pasando a manos de sus próximos dueños en agosto próximo. (La Crónica de Hoy)






