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Zacua, electrónica propia 100% mexicana

Crónica Puebla por Crónica Puebla
19 abril, 2022
en Negocios
Zacua, electrónica propia 100% mexicana
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Por: Jesús Peña

La primera planta pro­ductora de autos eléctri­cos totalmente mexica­na, que se encuentra en Puebla, ha recorrido un camino nuevo en tecnología, fabricación de piezas y concienciación de los consumidores.

Porque la inversión es más al­ta en un vehículo eléctrico que en uno de gasolina, por las inno­vaciones que representan dudas en el comprador –como la dura­ción de la pila– y, en general, por desconocimiento de las ventajas de esta tecnología, Zacua tam­bién tiene frente a sí el reto de la información al público.

Lo refiere Nazareth Black, di­rectora ejecutiva de la planta, en entrevista con Crónica Puebla.

—¿Cómo convencen de cam­biar a quien busca velocidad y un estatus social con el au­to convencional?

—Primero, hay que decir que la velocidad promedio en una ciu­dad es de 10 kilómetros por ho­ra, especialmente en hora pico, porque apenas avanzas cuando ya frenas, nunca tienes la posibi­lidad de explotar toda la poten­cia de un auto.

Ahora, lo más importante es estar consciente de que moverse es una necesidad, pero hacerlo sin contaminar es una elección. Todo lo que te venden en un coche de combustión interna es una utili­zación de recursos innecesaria: no necesitas 500 caballos de fuerzas con biturbo, ni 27 bocinas, ni sie­te plazas si siempre andas solo, ni un Jeep de ocho cilindros si nunca vas a la montaña… lo que necesi­tas para moverte sin contaminar es el coche más chiquito, sin emi­siones contaminantes.

Eso es Zacua, pero para de­searlo tienes que traer esa con­ciencia ecológica del deber ser.

—¿Qué pasa si se descompo­ne el vehículo?

—Las probabilidades son míni­mas. Para empezar, Zacua tie­ne muchas menos piezas que un auto convencional, hay una sen­cillez mecánica extraordinaria.

Por ejemplo, la transmisión es unidireccional, no tiene bu­jías, ni cadena de tiempo, tampo­co filtros, no usa aceites, no tie­ne clutch, entre otros elementos, todo eso hace que su manteni­miento sea más alargado y eco­nómico, sus piezas tienen más tiempo de vida; incluso, cuando se cambia la pila, se hace un rea­condicionamiento al motor y es como si tuvieras un auto com­pletamente nuevo.

En ese sentido, siempre les di­go a los interesados que pueden hablar con nosotros sin compro­miso, para explicarles la tecnolo­gía que hay detrás de Zacua, por­que falta mucha información.

—¿Cómo les afectó la pande­mia de COVID-19?

—Presentamos la marca en 2017, cuando aún no tenía­mos la planta, sólo los prototi­pos. En 2018 pusimos la línea de ensamblaje en Puebla, que inauguramos a finales de abril, es decir, está cumpliendo cua­tro años, entonces salen los pri­meros coches que se entregan a nuestra family and friends, por lo que decidimos darnos un año para monitorear estos coches, porque iban a ser los primeros en rodar, prácticamente fue nues­tro grupo de estudio, a quienes llamamos tribu fundadora.

En 2019 contemplamos ini­ciar el tema comercial, específi­camente en diciembre, pero en 2020 nos cae la pandemia y tu­vimos que parar, así que abrimos ventas hasta finales de 2021. Entonces, sí tuvimos una afec­tación, pero se ha compensado con el interés de la gente, pues el proyecto se ha difundido, incluso hemos sido tema viral en redes y eso nos ha ayudado.

—¿Cuáles son las críticas contra el auto eléctrico?

—Siempre criticamos desde nuestra plataforma, basada en experiencia y el tiempo que vivi­mos, juzgamos desde el “yo”. Sa­bemos diferenciar entre las crí­ticas constructivas que nos su­gieren ideas, de las negativas que sólo buscan desestimarnos, que no tienen conocimiento de causa y vienen de personas que nunca han construido nada en su vida. Sólo el que construye sa­be lo que cuesta y no tiene tiem­po de destruir a los demás.

Puedo decir que algo con lo que nos han querido demeritar es que iniciamos trayendo las partes del auto de otros países, nos decían entonces que no era un auto mexicano, pero cuando tú haces un coche traes los insu­mos de donde los encuentres, así se hace esta industria. Veamos el caso de Volkswagen, que es una marca alemana, pero en Puebla tenemos la segunda planta más grande del mundo, entonces, ¿si lo hacemos en México ya no es alemán? Y lo hacemos con pie­zas de todos lados, incluyendo proveedores mexicanos.

No hay un coche, en toda la industria, en toda su historia, que tenga 100% proveeduría local, y aunque nosotros estamos traba­jando duro para ser los primeros, comenzamos por importar.

Sin embargo, lo que sí debe­mos aclarar es que la electróni­ca del auto, que es lo más impor­tante, y es nuestra, se desarrolló en casa de forma artesanal, eso quiere decir que tenemos inde­pendencia tecnológica.

Hemos empezado a trabajar con empresas locales para que sean nuestros proveedores, en eso llevamos un avance del 60%, por ejemplo, transmisión, arne­ses y caja para batería ya lo ha­cemos aquí, empezamos a ver el tema de los frenos, pero aún es­tán en desarrollo, la batería se­ría el último gran reto, porque no hay en México una industria propia, hay litio en el país, pero está en litigio para ver si lo ex­traemos nosotros u otros. Entre lo más importante, insisto, so­mos dueños de la patente elec­trónica, que se desarrolló por un ingeniero de casa.

—¿Cuáles son los objetivos del futuro? ¿Exportación, conversión?

—Tenemos un plan para salir de México, pero hoy lo más impor­tante de la electromovilidad es democratizarla, que esté al al­cance de más gente. Hay países con conciencia ecológica más desarrollada, nos han invitado a llevar la marca, sólo que pri­mero queremos crecer en Méxi­co, por eso ideamos un esquema para que participen inversionis­tas y gobiernos locales, a quie­nes vamos a traspasar tecnolo­gía, y seguiremos concentrados en México.

Sobre la conversión de autos de combustión interna en eléc­tricos, sí lo hemos hecho para al­gunos amigos, en coches de co­lección, con los cuales hay apego emocional, no es nuestro mer­cado, sólo lo hemos hecho pa­ra probar que podemos, aunque no es lo más adecuado, sobre to­do porque es costoso.

—¿No queda otra opción más que aceptar que el futuro son las energías limpias?

—Estamos en una etapa de tran­sición, pero la realidad es que es sí o sí. Debemos generar una nueva cultura de movilidad, pues ya no cabe ese pensamiento de “no me importan los demás, sino satisfacer mi necesidad”. Si no puedes impactar positiva­mente en el medio ambiente, al menos sí ser lo menos agresivos.

Somos conscientes, como em­presa, de que eso no es fácil, pues somos pioneros, aportamos a nueva cultura en el mundo.

Debemos movernos a ener­gías limpias porque lo necesita­mos, es urgente, no hay com­bustibles fósiles para hacer sos­tenible nuestro consumo mucho tiempo; es más, aunque los hu­biera nos estamos matando en el camino.

Hoy tenemos una dependen­cia muy fuerte a combustibles, no es viable cambiar de un día para otro a lo renovable, pero lo correc­to es planear la transición, sabe­mos –por experiencia– que el Es­tado nunca ha probado en ser efi­ciente en el manejo de recursos.

¿QUIÉN ES NAZARETH BLACK?

Abogada de profesión. Entró a la industria automotriz por una mala experiencia en la compra de su primer auto, dándose cuenta de las necesidades que tienen los clientes.

Fue con el paso del tiempo, cuando vendía autos de diversas marcas, que se hizo consciente de la necesidad de transitar a los autos eléctricos, fue así como recibió una invitación de Jorge Martínez para participar en el proyecto Zacua, conocedora de que sería un trabajo en que debía remar contracorriente, especialmente siendo mujer.

“Yo no me doblo fácil, en especial porque tengo una buena familia, que me ha comprendido y apoyado, eso es muy importante para que una mujer se desenvuelva en una industria como esta, de lo contrario sería imposible tener una vida profesional y personal satisfactorias”.

Etiquetas: Nazareth BlackPueblaZacua

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