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2021, el año de la mentira más grande

Crónica Puebla por Crónica Puebla
11 enero, 2021
en Opinión
Rusia y Kazajistán estudian producción conjunta de vacuna contra COVID-19

Foto: BBC

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Iván Mercado / @ivanmercadonews FB IvánMercado

No han transcurrido ni los primeros 15 días de este 2021 y ya sobran elementos, datos y antecedentes para afirmar que el presente año no será de ninguna manera mejor que el devastador e histórico 2020.

De hecho, los buenos deseos por un año más generoso se desvanecen rápidamente ante la aplastante realidad, que sólo olvidamos por unos días, cometiendo el grave error de fingir que la pandemia se iría también con el año que cambió nuestra forma de vida.

La infamia disfrazada de promesas políticas por dotar a la población mundial de la tan ansiada “cura” a una pandemia que esta muy lejana de ser controlada, distrajo a un enorme porcentaje de la sociedad en el planeta.

Nos engañó prácticamente a todos.

Las vacunas autorizadas por varias naciones bajo un status de “urgencia sanitaria” son –en realidad– una serie de acciones científicas precipitadas, que no garantizan el inicio de una inmunidad comunitaria como pretenden desesperadamente los gobernantes de cualquier latitud.

No hay certeza en la inmunidad prometida por una amplia gama de biológicos desarrollados a marchas forzadas, no hay una logística seria que garantice la inoculación efectiva para millones y millones de desesperados habitantes, porque sencillamente no hay ni siquiera la capacidad de dotar a la población de los insumos básicos para aplicar la tan prometida vacuna.

Antes de cumplir la primera quincena del año, se han logrado inmunizar a no más de 17 millones de seres humanos en países como Reino Unido, Rusia, China, Estados unidos, Israel, Canadá y México, una cifra que corresponde al 0.00016% de la población mundial.

La tendencia, la velocidad y los números alcanzados hasta ahora, nos llevaría a calcular bajo una aritmética elemental, que harían falta 30 años para proteger a 80% de la población mundial, y alcanzar así, la inmunidad de rebaño.

Así es, las vacunas ya están disponibles, ya se están aplicando, ya se están adquiriendo con pedidos y promesas de compra multimillonarias, pero en realidad, la inmunidad al COVID-19, es decir, el deseado “piquete” en el brazo, esta inquietantemente lejos, muy lejos de personas como usted, sus familiares o sus vecinos.

Pero esta realidad no será reconocida nunca por gobernantes rebasados y obnubilados por preservar el poder a costa de lo que sea, incluyendo esta que ya se esboza como la manipulación más grande de la historia moderna y contemporánea de la humanidad.

Con base en cifras de la página especializada Our World in Data, estos son los números más actualizados de los países con mayor número de vacunaciones aplicadas hasta ahora, a una nimia parte de su población en este complejo e inédito proceso en nuestra historia:

• Estados Unidos: 4.84 millones de vacunados
(Población: 330 millones de habitantes)

• China: 4.5 millones de vacunados
(Población: 1 mil 400 millones de habitantes)

• Israel: 1.37 millones de vacunados
(Población: 8.9 millones de habitantes)

• Reino Unido: 945 mil vacunados
(Población: 67 millones de habitantes)

• Rusia: 800 mil vacunados
(Población: 146 millones de habitantes)

• Alemania: 317 mil vacunados.
(Población: 83.2 millones de habitantes)

• Canadá: 143 mil vacunados.
(Población: 37.8 millones de habitantes)

• México: 45 mil vacunados.
(Población: 129 millones de habitantes)

Los números son por demás elocuentes en un esfuerzo titánico que deberán cumplir no los actuales gobiernos del mundo (este reto tardará varios años en alcanzarse), sino por próximas autoridades que habrán de ser elegidas por sociedades dolidas, enojadas, acorraladas por una pandemia sin control, por autoridades incapaces, por una irresponsabilidad comunitaria, por millones de muertos e infectados y, sobre todo, por una clase política decidida a mentir sobre una “cura milagrosa” y un “inminente” regreso al estilo de vida que todos conocimos.

La realidad se impondrá y cambiará aún más drásticamente nuestra nueva y compleja forma de sobrevivencia, porque sencillamente la infraestructura mundial instalada no alcanza para proteger a la especie humana de un enemigo invisible que, ya se sabía, iba a atacar a los seres humanos.

Así es, los tiempos simplemente no cuadran con los discursos irresponsables y triunfalistas de gobernantes ignorantes. Y es que entre la selección del biológico “idóneo”, la producción masiva suficiente, la logística para distribuirla, la capacitación para garantizar una aplicación exitosa y los criterios de selección a los grupos poblacionales, las vacunas están muy lejos de ser una realidad para poblaciones como la mexicana.

Muy distante de la población vulnerable, pero muy cerca de ser un perverso mecanismo de manipulación con fines político-electorales.

La lógica de inoculación debía estar sujeta a un criterio ético de protección a los segmentos poblacionales de mayor riesgo, sin importar colores, condiciones sociales, ideologías o inclinaciones políticas, sin embargo –y para desgracia de México– la frase “La pandemia nos cayó como anillo al dedo…” cobra una gran vigencia, al empatarse la agenda sanitaria con la agenda electoral.

Ya es enero de 2021 y la implacable realidad de nuestro país nos vuelve a abofetear con más de un millón y  medio de infectados y más de 130 mil muertos, mientras que el “responsable” del manejo de la pandemia nos manda el mensaje claro que en México no importarán cuántos se enfermen o cuántos mueran y, por eso, su descarado, planeado e intencionalmente difundido viaje a las playas y las albercas de Oaxaca.

La estrategia de la manipulación está en marcha.

Etiquetas: ciudadestadoMéxicooppinionpaisPuebla

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