Historias de un joven reportero
Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Si un político enarbola todos los males que han enfermado a Morena en los años recientes, ese es el mafioso Adán Augusto López.
Tránsfuga del priismo más rancio y nocivo, socio y cómplice de los grandes narcotraficantes de México y gran opositor y conspirador de la presidenta Claudia Sheinbaum, López Hernández, quien es el testaferro de la familia López Obrador, está envuelto en un nuevo escándalo nacional por sus claros vínculos con el crimen organizado en México.
En su andanada de poder en contra de México, Donald Trump quiere como tributo la cabeza de un “narcopolítico” que pertenezca cúpula del lopezobradorismo y todo indica que sería la del hoy coordinador de senadores del Movimiento Regeneración Nacional, a quien el presidente de Estados Unidos y Sheinbaum Pardo están de acuerdo en sacrificar.
Y es que una narrativa constante de Trump y los líderes del Partido Republicano es que el narco está infiltrado en los gobiernos estatales y federal, por lo que la caída de Adán Augusto López sería la prueba que tanto anhela y exige el presidente americano para afianzar su imagen frente a sus seguidores.
No es ninguna casualidad ni tampoco algo fortuito las revelaciones hechas en medios nacionales e internacionales sobre Hernán Bermúdez Requena, alías “Comandante H” y exjefe de la Policía estatal en el gobierno de López y de su sucesor y ahijado político Carlos Merino, quien sería la cabeza de “La Barredora”, una un grupo delictivo, dedicado al tráfico de drogas, ejecuciones, extorsión, tráfico de personas y el robo de combustible o huachicol en Tabasco y su periferia.
“Según informes de inteligencia castrense, filtrados por el colectivo de hackers Guacamaya, el Ejército sospechaba de las actividades criminales de Requena, al menos desde febrero de 2021. Entonces, el gobernador seguía siendo Adán Augusto López. En un documento elaborado en aquellos días, el Centro Regional de Fusión de Inteligencia Región (Cerfi) Sureste recopilaba una serie de ejecuciones cometidas en Tabasco, vinculadas a la aparición de varias narcomantas. El órgano de análisis señalaba que el asesinato de un líder criminal regional, alias Kalimba, había sido ordenado por “El H, posiblemente el secretario de seguridad, Hernán Bermúdez Requena”, y sus colegas, “El Lic, Tomás Díaz, asesor del director de la policía ministerial de la Fiscalía” local, y un tal alias Rayo”, recuerda un luminoso reportaje del periodista Pablo Ferri publicado en El País bajo el título Tabasco mapea la estructura criminal dentro del Gobierno de Adán Augusto López.
Tan graves es el escándalo del “Comandante H”, que Requena ya fue bautizado como “El García Luna”, de Adán Augusto.
Actualmente, el exfuncionario se encuentra prófugo, luego de que se dio a conocer la orden de aprehensión que existe en su contra; voló a España, y después a Brasil, en donde el Gobierno de México está en contacto con la Interpol para aprehenderlo.
El silencio sepulcral del senador, quien fue la mano derecha de López Obrador, ha sido más que sonoro.
En todo este affair no hay que perder de vista los alcances, sociedades políticas y empresariales y la estructura que obedece las órdenes del hoy líder parlamentario de Morena en la Cámara baja.
Lo más llamativo de este modelo de “narco-estado” –insisto– es contabilizar y tener muy presentes a las y los políticos benefactores de López Hernández.
En Sinaloa está el gobernador Rubén Moya, otro de los políticos sobre los que Estados Unidos tiene la mira puesta.
En Chihuahua se ubica Andrea Chávez, carta fuerte de Adán Augusto López para la gubernatura que estará en disputa en el 2027 y sobre quien existen serías acusaciones de ser patrocinada por personas de dudosa reputación relacionadas con su padrino político.
Y en Puebla está Ignacio Mier, quien se dice “hermanito” del tabasqueño y quien fue su principal benefactor durante el sexenio anterior no solo en temas políticos, sino también, en negocios inmobiliarias, casas de cambio y todo el huachicoleo y venta de drogas que proliferó durante el gobierno municipal de Ignacio Mier Bañuleos, primogénito del exlíder estatal del PRI.
Uno de los constantes rumores que surgió en la interna de Morena del 2023 es que si “Morenacho” conseguía la candidatura del partido marrón al gobierno y la postre ganaba la elección del 2024, la entidad sería entregada a “los Sinaloa”, como parte de un pacto entre el Cártel de Los Chapitos, Adán Augusto López y el propio Mier Velazco.
Sí, la sombra de Adán Augusto López no solo oscurece a Tabasco, también lo hace sobre otros estados en los que se trató de asentar como la entidad poblana.
La máxima es una: lo accesorio sigue la suerte de lo principal.
Cuando las barbas de Adán Augusto veas cortar; Nacho, pon las tuyas a remojar.


