Nora Merino Escamilla
La trata de personas es una problemática que afecta a numerosos países en todo el mundo y México no es la excepción.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2016, 40.3 millones de personas estuvieron sometidas a trata de personas: 24.9 millones de ellas en trabajo forzoso y 15.4 millones en matrimonio forzoso.
México es uno de los principales países de origen, tránsito y destino de la trata de personas en América Latina.
Esta realidad sombría se extiende a través de diversas formas de explotación, como prostitución, pornografía y esclavitud laboral, afectando especialmente a mujeres y niñas de todas las edades.
La trata de personas es un crimen transnacional que se nutre de la vulnerabilidad de las personas, especialmente de aquellas que se encuentran en situaciones de pobreza, desigualdad y falta de oportunidades.
Las redes de tráfico humano aprovechan esta situación para engañar, secuestrar o coaccionar a sus víctimas, a menudo ofreciendo falsas promesas de empleo o mejores condiciones de vida.
La explotación sexual, en particular, es una de las formas más prevalentes de trata de personas en México.
Mujeres y niñas son forzadas a la prostitución, tanto en el país como en el extranjero, mientras que otras son “vendidas” a lugares clandestinos o redes de prostitución organizadas.
Además de la explotación sexual comercial, también hay una creciente demanda de pornografía que involucra a personas víctimas de trata.
La explotación de la imagen y el cuerpo de estas mujeres para fines pornográficos sólo perpetúa aún más su sufrimiento, violencia y vulnerabilidad.
La situación de niñas y adolescentes es especialmente alarmante. Son víctimas de trata con fines de explotación sexual desde edades tempranas.
Se estima que muchas de ellas son reclutadas antes de cumplir los 18 años y, en algunos casos, antes de la pubertad son sometidas a abusos físicos y psicológicos que les causan un daño profundo y duradero, además de privarles de una infancia plena y una educación adecuada.
El problema de la trata de personas en México se ve agravado por la corrupción y la impunidad, lo que dificulta su erradicación efectiva.
Las redes de tráfico humano operan en un ambiente donde las víctimas enfrentan obstáculos para acceder a la justicia y recibir protección adecuada y ello da espacio a que se siga desarrollando.
Derivado de la importancia del tema, el pasado jueves se llevó a cabo en el Congreso de Puebla un foro abierto al público donde se expusieron los retos y desafíos de la trata de personas, así como las formas para erradicarla.
El foro se llevó a cabo debido a la urgente necesidad de visibilizar el delito, prevenirlo y trabajar en leyes que protejan a las víctimas.
Este foro fue pensado y trabajado de la mano de la Comisión de Igualdad de género, con Karla de la Cuesta, presidente de la Fundación Alas Abiertas A.C., donde, desde su experiencia y activismo, buscó visibilizar y erradicar la trata.
También acudió la doctora Rita Hernández; el maestro Óscar Salomón, presidente de Restaurando México; Karla Jacinto, sobreviviente y experta en el tema, así como la licenciada Gabriela Aguilar, presidente de la Fundación Ya Basta.
Es claro que la sociedad también juega un papel fundamental en esta lucha.
Es esencial promover la conciencia y la educación sobre este tema, para que la población comprenda la gravedad de la situación y se una para denunciar cualquier sospecha de trata o explotación.
Además, es indispensable brindar más oportunidades y apoyo a las víctimas de este delito, para su recuperación y reintegración en la sociedad.
Debemos hablar los temas tabú y saber que para que exista oferta de tipo sexual debe haber demanda y personas que consuman pornografía y sexoservicio, actividades que muchas veces son parte de la cadena de trata de personas.
Somos parte del problema si somos parte de la cadena de consumo, si nos escudamos en justificaciones sin fundamento cuando el problema de la trata es enorme y lastima en lo más profundo a quienes son víctimas directas y también a las víctimas indirectas.
La trata de personas es un problema que requiere una acción conjunta y firme por parte del gobierno, la sociedad civil y la comunidad internacional para erradicarlo y proteger los derechos humanos de las personas vulnerables.
Por una sociedad y una Puebla sin trata de personas, unámonos para prevenir, actuar y sancionar este delito.


