Hugo Arquímedes González Pacheco M / [email protected]
El ciclo escolar 2020-2021 va a contar con nuevos materiales de civismo, ética, formación de valores y cultura de paz muy importantes en la formación de los educandos. Pero los que más la necesitan son los políticos del PRIAMOR de la 4T
La creación de la nueva asignatura “vida saludable” incluirá, en primer lugar, todo lo relativo a la higiene personal para llevar un programa de limpieza familiar, incluyendo el área de nutrición, explicó el titular de la SEP, pero no dijo cómo ni se ocupó de la actualización de los docentes, ni abordó el seguimiento para el logro de esos propósitos curriculares, educativos, sociales, espirituales y culturales que mandata el artículo tercero constitucional.
Es una tragedia la desatención educativa y familiar sobre la cultura alimenticia, que se agrava por pobreza, ignorancia, flojera familiar o los excesos alimenticios que nos han llevado a ocupar el primer lugar en obesidad infantil a nivel mundial por una educación sedentaria con desnutrición de niñas y niños en todo el país. Muchos han muerto por complicaciones de enfermedades derivadas de este problema.
La malnutrición es un problema generalizado: mientras el hambre afecta a la gente más pobre, la obesidad no es un problema de clase social media o alta. La malnutrición en todas sus formas es un problema de educación familiar, escolar, propiciada por los medios de comunicación con la publicidad de la alimentación chatarra y la cultura gastronómica de nuestras regiones y tradiciones.
Pensar en malnutrición tiende a evocar imágenes de millones de personas que pasan hambre todos los días, los miles de niñas y niños menores de cinco años que sufren retraso del crecimiento debido a la desnutrición crónica, lo que impide que tanto el cerebro y como el cuerpo alcancen su máximo potencial hasta poner en peligro la vida, fenómeno que han ocultado los gobiernos del pasado y del presente.
Por eso, a menudo olvidamos que la mala nutrición significa mucho más que no comer lo suficiente. La otra cara de la moneda: personas que tienen sobrepeso, para quienes COVID-19 es mortal.
La malnutrición simplemente cobra vidas y se debe a causas diversas: comer muy poco, en exceso, combinar incorrectamente los alimentos, ingerir los que tienen poco o ningún valor nutricional o saborear comida contaminada.
Ingerir pocos alimentos deriva en desnutrición, que puede dificultar el crecimiento y desarrollo de los niños e incluso perder la vida. Con frecuencia va acompañada de enfermedades infecciosas y anemias.
Comer demasiado, especialmente si se trata de alimentos con alto contenido de azúcares y grasas, provoca sobrepeso y obesidad aumentando el riesgo de diabetes, enfermedades del corazón y de ciertos tipos de cáncer.
Una dieta que no incluye alimentos nutritivos puede conducir a deficiencias de vitaminas y minerales que causan distintos problemas de salud.
El consumo de alimentos contaminados con bacterias dañinas, virus o parásitos puede causar diarrea, deshidratación, intoxicaciones y alergias, resultando una peligrosa pérdida de peso o hasta de la vida.
El secretario federal de Educación, Esteban Moctezuma, al hablar de crear la asignatura antes mencionada y de nuevos materiales de nutrición, jamás mencionó que haya pensado en contratar nutriólogos que en cada escuela atiendan y den seguimiento a los alumnos, maestros y padres de familia.
Eso sería lo más correcto para combatir la malnutrición y las desigualdades escolares, sería realmente una educación humanista.
Aunque resulte paradójico, es frecuente encontrar maestras o maestros con diferentes formas de malnutrición: conviven con estudiantes en la misma escuela consumiendo alimento chatarra en la tienda escolar y en su casa.
Preocupa cómo van a dar la asignatura de vida saludable o nutrición cuando padecen sobrepeso algunos de ellos, incluso los de Educación Física.
Un niño siempre verá a su maestro como una figura que hay que respetar y, en consecuencia, seguir su ejemplo, pero ¿qué pasa cuando se trata de un docente que pide a sus alumnos hacer ejercicio y hablar de temas de nutrición mientras en su escritorio hay papitas y come gorditas y toma refresco?
Diversos estudios de investigación nos hacen ver la importancia de concienciar a los maestros para que sean portadores de que la malnutrición es un problema serio, pero primero se tendría que empezar por ellos mismos.
A la niñez se le pide buenos resultados académicos, ¿cómo se le puede exigir nutrición cuando no se da ejemplo ni se enseña?
Enhorabuena que la SEP haya reconocido como elemento crucial para el buen desarrollo la asignatura de vida saludable. El proceso de construcción de este impulso nacional para situar la nutrición en el lugar prioritario comenzó hace años. Desde el inicio de la crisis mundial de alimentos en 2008, la UNESCO estableció compromisos con los países del mundo. ¿Qué paso con México?
Lo anterior coloca en primer término a la educación por un imprescindible humanismo. Por ello es comprensible una revolución educativa dinámica donde la enseñanza tome un nuevo giro en cuanto a la malnutrición y la pobreza en las escuelas.
Un cambio de paradigma a nivel nacional es fundamental, de tal forma que la motivación al uso de la tecnología sea para todos.
La pandemia nos dejó ver este grave problema de salud y mala educación. Resulta incuestionable que cuando la persona se cultiva a través de la educación y los distintos saberes derivados del arte, la ciencia, el deporte y el espíritu se puede lograr el florecimiento pleno del alumnado, como lo pensaron Aristóteles y sus seguidores.
En el verdadero desarrollo humano se considera no sólo cultura y educación, sino alimentación, deporte, salud, productividad y recreación, todo ello parte de las capacidades del individuo precisamente para el logro de ese fin.
No será posible dicho desarrollo sin la atención integral a estos rubros, mucho menos continuar con las condiciones de pobreza pues ésta limita el florecimiento humano.
Cuando la educación es también pobre, las carencias y desigualdades como la falta de inclusión educativa se agravan.
El fenómeno de la pobreza impacta principalmente a las necesidades básicas de nutrición, salud y recreación. De ahí la correlación que se establece entre las carencias y las enfermedades, así como los malestares que padecen de manera crónica las personas que viven en condiciones de pobreza; es infame darles dadivas de dinero por un voto y no construir “Centros de Industrias Protegidas” para el desarrollo social, económico y humano.
Lo anterior no se logra sin educación, entendida como un conjunto de acciones e influencias cuyo fin es cultivar y desarrollar en el individuo aptitudes intelectuales, conocimientos, competencias, así como actitudes con comportamientos en el marco de una moral determinada, de acceso a una existencia intelectual, afectiva, ética y espiritual satisfactoriamente. Ello será posible con una educación incluyente bien intencionada al progreso de todos los actores de las escuelas, en el desarrollo de una cultura de igualdades de progreso.
La pobreza ha generado una grave violencia social en México durante toda la vida por décadas sin excepción de todos los malos presidentes que hemos tenido, junto a la torpeza de sus titulares de la SEP, que nos han arrastrado a una mala educación que vivimos hasta nuestros días.
¿Usted qué opina?


