Luis Paredes M.
Si el sexo es rico… un político pobre es un pobre político… (el profe Hank dixit). Y recordemos que riqueza y pobreza no son una situación financiera, sino un estado del alma…
Por ello, en el sexo y en la política la pobreza es deplorable, en tanto que la riqueza debe verse como la capacidad e intención de aprovechar todas las oportunidades que la vida –en el sexo– y las circunstancias –en la política– nos brinden. La riqueza es –sobre todo– un cúmulo de posibilidades, mientras que la pobreza acumula incapacidades.
Riqueza llama riqueza y la pobreza alcanza a quienes le invocan…
En cada mañanera predica sobre las virtudes de la pobreza, condena a la riqueza y la señala como causa de muchos males (hay pobres porque hay ricos… sólo secuestran a los ricos… otro –peor de p– dice que los pobres son inmunes).
Recorta presupuesto a dependencias que deben servir a la ciudadanía, para tirar miles de millones a la basura.
A este paso, y con esos dichos, pronto arruinará al país… El político pobre no se ha dado cuenta de que lo que sabe –o cree saber– es conocimiento obsoleto y que su ideología yace en el cementerio de las quimeras muertas (URSS, Pacto de Varsovia, Muro de Berlín, entre otras muchas).
En el sexo, la riqueza se muestra con imaginación y con ternura… en la política, con ambición y visión de futuro…
Cohabitar con alguien pobre, limita o incluso puede anular el gozo… tener un gobierno pobre, degrada al país y humilla a su gente… y como se aprecia en el futbol, a nadie gusta ver perder a su país con los pobres ratoncitos verdes…
En el sexo la pobreza se manifiesta cuando no hay obsequios, cuando se priva a la relación de gustos compartidos, pues sea cual sea la condición económica de la pareja, siempre habrá deleites reservados al “de vez en cuando”… un restaurante, un viaje, un vino o licor, un perfume, un ramo de flores, una serenata, una prenda, una joya (puede ser bisutería de buen gusto)… lencería, peinado, maquillaje, manjar a la luz de una vela en la propia casa, tantas cosas expresivas que la imaginación puede insinuar… y desembocar placenteramente en el más inesperado tálamo… que en la magia del momento puede ser un prado o un pajar…
En el sexo hay que hacer tratos (a veces no hablados)… en la política, tratados y contratos… que no parece tener idea de cómo funcionan…
Teme a los contratos, porque no los entiende… En el sexo y en la política, tratos y contratos deben cumplirse so pena de que la relación colapse…
La personalidad –cuando se tiene– manifiesta riqueza… Una campesina, una mesera, pueden acicalarse –a bajo costo– de tal manera que cautiven a un magnate… o un aldeano con recio porte y actitud puede seducir a una princesa… Da pena ver a un cano encorvado y hablando lento, que además dice que es pobre…
Quien representa al país no debe parecer pobre, no debe temer asistir a las reuniones de jefes de Estado –donde mostraría sus capacidades… si las tiene– y parece seguir siendo válido eso de que como te ven te tratan, porque ha sido humillantemente sometido a los caprichos del poderoso, que sabe ostentar su fuerza para obligarle a frenar a los centroamericanos que le incomodan…
Qué desagradable –en el sexo– tener una pareja chamagosa y remilgosa a la que nada le parece, y en la política tener que soportar diariamente a quien todo condena y exalta la pobreza negando a la nación obras significantes, motivo de orgullo, útiles para la calidad de vida y la competitividad, que generen recursos que se derramen a toda la comunidad… como político denota impotencia… con su precipitación, eyaculación precoz… y nada de esto es rico…
Se empobrece a la nación con el aspecto y actitud de un hombre que abomina la riqueza y las oportunidades que ésta ofrece, e incita al pueblo a ser pobre convocando a una austeridad no propia de ciudadanos, sino de bonzos budistas, y si de frugalidad se trata, debería imitar más que a los franciscanos, a los cartujos (orden religiosa católica cuyos integrantes hacen voto de silencio).
Le gusta parecer pobre (aunque ya no anda en Jetta sino en Suburban blindada y vive en un palacio) y afirma no tener una cuenta bancaria ni tarjeta de crédito, lo que patentiza que no sabe manejar dinero y explica que esté tirando torpemente más de seis billones de pesos al año (seis millones de millones), y especulando quiere empobrecer al país pensando que l@s mexican@s al ser violad@s, sentiremos rico, rico, rico…


