Alejandro Montiel Bonilla
Otro de los retos respecto a los retos que nos plantean las plataformas de redes sociales y demás aplicaciones, es que en realidad nos estamos enfrentando a inteligencias artificiales que hace unas cuántas décadas simplemente no existían. Por ejemplo, en sólo 50 años la velocidad de procesamiento de datos en las computadoras, no se ha duplicado ni triplicado, ni siquiera se ha multiplicado por mil, en realidad la velocidad de procesamiento de datos se ha multiplicado por mil millones de veces en unas cuantas décadas.
Este dato que puede parecer muy simple, nos puede ilustrar sobre el inmenso poder que tienen las multinacionales que controlan las principales plataformas en internet, hoy por hoy no existe gobierno en el mundo que pueda acceder a la información que almacenan estas plataformas, y por si esto fuera poco, si tuvieran acceso, ¿tendrían los especialistas calificados para interpretar las enormes series de big data que generan estas multinacionales cada segundo?
¿Qué capacidad de análisis puede tener el cerebro de un trabajador que vive en la precariedad, siempre cansado, siempre estresado, siempre con miedo de perder su empleo, frente a las más poderosas inteligencias artificiales que haya conocido la humanidad?
Es un hecho que la construcción de la realidad que están haciendo la mayoría de los adolescentes en el mundo, influenciados por las redes sociales está conformada por elementos que sólo tienen un hilo conductor: hacerlos consumidores pasivos y siempre sedientos de lo próximo que ofrezcan esas plataformas.
La visión del mundo de esas personas está dependiendo constantemente de lo que consumen en línea, además y quizá lo más importante, sus opiniones respecto a diversos acontecimientos en el mundo real están atados irremediablemente a las plataformas. Y las plataformas lo saben, lo conocen, lo miden y rectifican cada segundo, saben cómo se comporta el individuo y el grupo, y lo más aterrador, pueden decidir hacia dónde va ese individuo, cuál será su reacción, cuál será su próximo paso puesto que ellos han recopilado todas sus reacciones emocionales y las han analizado de la manera más completa posible, tienen el control de las emociones del individuo, no de su corteza prefrontal, aquella parte del cerebro que toma decisiones racionales, tienen el control de los deseos y anhelos más profundos, tanto, que ni el propio individuo puede reconocerse conscientemente en ellos.
A diferencia de una plataforma como Wikipedia, la cual ofrece la misma información para todo el mundo, es decir si acudimos de ella desde cualquier país que tenga acceso, encontraremos la misma definición de por ejemplo, el concepto de “supremacía blanca”, pero por un momento imaginemos que buscamos ese mismo término en Facebook; lo primero que arrojará el buscador de Facebook no es una definición científica de lo que buscamos, arrojará un resultado que asegure una forma de consumo de la persona que busca ese término en esa plataforma, le dará los videos que lo hagan interesarse, los comentarios que pueden gustarle o molestarle. Según su perfil, pero siempre tomando como base su experiencia continua en esa y otras plataformas.
Un cerebro cansado y poco educado, ¿qué puede hacer frente una manipulación tan perfecta? Sólo le queda sucumbir fascinado ante las respuestas de Facebook.


