Es relativo
Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Ciencia es todo aquello sobre
lo cual siempre cabe descubrir
Ortega y Gasset
“ Cuando creáis haber encontrado un hecho científico importante y os apremie el deseo de publicarlo, esperar unos días o una semana, o años; es preciso luchar, comprobar e incluso destruir los experimentos propios, es preciso agotar todas las hipótesis contrarias antes de proclamar el descubrimiento. Pero luego, al cabo de esfuerzos tan arduos, cuando llega la certeza, nuestra alegría será una de las más grandes que pueda experimentar persona humana”. Luis Pasteur.
Se señala que en 1947, Albert Camus concluyó su novela La Peste diciendo que el doctor no puede unirse al goce de la población, que surgió cuando se daba el anuncio oficial de que la peste había dándose por terminada.
Eso aconteció porque Camus sabía que el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca, que sigue sobreviviendo en los muebles, en la ropa, en las rendijas de las bodegas y las alcobas, en los papeles, en las maletas, y que habrá un día en que la peste despertará a sus ratas y las mandará a morir a cualquier lugar.
Lo anterior lo señalamos, porque con la pandemia que estamos y estaremos viviendo por otro largo plazo, y con la evolución de la ciencia y la técnica, tenemos que entender que debemos prepararnos para vivir, sobre todo las nuevas generaciones, en la nueva sociedad en donde habrá –ya hay– nuevas formas de trabajo, nuevas formas de actuar y de vivir con mayor presencia de la ciencia.
Habrá cambios ideológicos, morales, éticos, que no sé quién los vaya a construir en esa sociedad nueva.
En general, estamos en manos de un nuevo sistema educativo y cultural; depende de que las instituciones educativas hagan frente a este panorama de cambio y transformación.
Bajo este aspecto, uno de los temas que indispensable debe tomarse primordialmente en cuenta, es la de la atención a la ciencia, a la preparación de los científicos, serán ellos los que logren la supervivencia del ser humano.
Ellos, los científicos, descubrieron la vacuna que es una preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad, estimulando la producción de anticuerpos.
La vacuna –nos enseñan– es un medicamento biológico que se aplica a personas sanas, provocando la generación de defensas (anticuerpos) que actúan protegiendo al organismo ante futuros contactos con los agentes infecciosos. Es una labor producto de grandes investigaciones científicas hecha, por supuesto, por científicos, químicos, matemáticos, físicos, bacteriólogos, etc.
Entre otros un ejemplo que tuvimos en el mundo fue Luis Pasteur:
—“¿Porqué se ha vuelto tan amarga nuestra cerveza?”, preguntaron al joven profesor de química de París.
—“¿Por qué el vino se ha convertido en vinagre? ¡Ayúdenos profesor!”, le dijeron.
Pasteur tomó su microscopio y descubrió que a través del aire entraban en las barricas los microbios. Pasteur esterilizo el aire de una habitación y destruyó todos los microbios que flotaban en el aire. Entonces calentó una muestra de cerveza y demostró con ello que el líquido se conservaba fresco y, bueno, a este procedimiento se le llamó pasteurización. Procedimiento que se hace con la leche y por lo cual se ha salvado a la humanidad de enfermedades.
Su frase inmortal para la ciencia fue “… buscar el germen y aplastarlo antes que domine”. Pasteur decía: “cada enfermedad es producida por un germen”.
“Si los microbios y los gérmenes hacen que las bebidas se descompongan y las comidas se pudran ¿cuál es la causa de que un órgano del cuerpo humano se destruya y padezca enfermedades mortales?” Cada caso –
decía Pasteur– debe ser tratado de acuerdo con el mismo principio.
Aún nadie creía en Pasteur cuando se presentó una enfermedad desconocida que destruía al gusano de seda, fuente de subsistencia importante para la economía de muchos países.
Encontró a los microbios que causaban el daño y cambió a favor la economía de esas poblaciones. Funcionó su teoría de la presencia de gérmenes como causa de la enfermedad de los gusanos de seda.
Igual aconteció con una epidemia de cólera con las gallinas en los criaderos de aves de Francia.
En la sangre de un ave enferma vio microbios. Sabía que una gota de sangre inyectada en el cuerpo de un ave sana produciría el cólera mencionado. Después de poco tiempo incubó el cultivo de la sangre en algunas aves y estos vivieron sin ningún problema. Recordó la vacuna de Jenner, que para proteger a un hombre de viruela le vacunó a éste con la sangre de la vaca enferma.
“De este modo –dijo Pasteur– podemos curar nuestras enfermedades, encontremos el germen y convirtamos en vacuna”.
Se dice que la Academia Francesa se reían de Pasteur, decían que estaba “loco”, situación que no le importaba a Pasteur.
El Ántrax era una enfermedad que aniquilaba a la ganadería francesa. Pasteur inyectó los microbios mortales a 50 ovejas, las que gozaron de cabal salud. Estos acontecimientos le dieron inmortalidad a Pasteur y se ganó el respeto y el reconocimiento del pueblo y la Academia Francesa.
Igual aconteció con la vacuna contra la rabia que Pasteur descubrió y que al principio sólo era para animales, tuvo que utilizarla para un niño al que le salvó la vida inoculándole el virus de la rabia.
La historia de Luis Pasteur es amplísima, como amplísima es su dedicación al estudio y descubrimiento de vacunas, que –como se ha señalado– han servido de mucho a los seres humanos y a la economía de las naciones.
Junto a él podemos igualmente rendir tributo y agradecimiento a Roberto Koch, padre de la bacteriología, a Charles Robert Darwin por la revolución en la biología, a Eduardo Jernes por la vacuna contra la viruela y a tantos otros que han beneficiado a los seres humanos con sus estudios, trabajo, esfuerzo y dedicación de las áreas científicas.
Como viene el futuro del mundo con los problemas graves ecológicos, con la proliferación de enfermedades y pandemias, con la falta de agua, con el aumento de la población, con desajustes económicos de mayor pobreza, dijimos de principio que para atender toda esa problemática debe implementarse una nueva educación, que nos haga caminar como población con equilibrio y no con desajustes.
Hay que revisar los programas educativos de todos los organismos involucrados.
Hay necesidad de muchas vacunas para la salud, para la economía y para la educación.
Hay que impulsar a la ciencia hacia esos futuros derroteros.
Finalmente, esperemos no surjan terrorismos biológicos, como dicen los franceses: touchons du bois (toco madera).
Por todo lo anterior, debe impulsarse la formación de científicos en nuestro y para nuestro país.


