Por: Rodolfo Rivera Pacheco/ twitter: @rodolforiverap
Al pie de la letra
Si bien Morena se encuentra atrapado por primera vez en los laberintos de las luchas por el poder, las candidaturas y mantenerse en el gobierno, en el PAN desde hace mucho enfrentan sus propios laberintos y división interna.
El PAN es el partido con registro más antiguo de México (en 1939 se fundó con dicho nombre, antes que el PRI, que anteriormente era el PRM y originalmente el PNR), por eso siempre aparece en primer lugar en las boletas de votación.
Pero en sus primeras cuatro décadas la verdad nunca se planteó seriamente conquistar el poder, constituyéndose más bien en una organización con unos cuantos cuadros militantes que veían en la oposición cívica al PRI, su mayor logro y objetivo.
Fue hasta finales de la década de los 70 del siglo pasado, cuando la Organización Nacional de El Yunque, a través de los organismos empresariales que ya tenía controlados para entonces, se propuso usar a un partido para oponerse formalmente al PRI y su nacionalismo revolucionario socialdemócrata.
No había otro que más o menos comulgara con su ideología de derecha, que el PAN. El Yunque, pues, se propuso como meta alcanzar el poder para “instaurar El Reino de Dios” en México y combatir la maldita conspiración judeomasónica-comunista que protagonizaba el PRI. Sí, usando al PAN como instrumento con registro. Y así ha funcionado el PAN desde entonces. Sus líderes y candidatos son en su enorme mayoría miembros del Yunque.
Y ahí tienen que rendir cuentas. En 2000 finalmente ganó las elecciones, por el enorme voto de castigo al PRI y porque la candidatura presidencial fue para un carismático Vicente Fox, que al proponer una imagen totalmente distinta del político tradicional priísta, conquistó a la mayoría de los votantes mexicanos, sobre todo a los jóvenes.
Fox no era de El Yunque, pero fue el instrumento que El Yunque usó para inundar las esferas de poder federal que tanto anhelaban. La mayoría de titulares de dependencias, organismos públicos y algunas secretarías, sí pertenecían a la organización “reservada” (siempre han usado este ridículo adjetivo para librar la excomunión que varios Papas han lanzado para todo aquel que pertenezca a una organización “secreta” como la Masonería).
El Yunque había llegado a la Presidencia de la República, pero la gestión de Fox no fue lo que los mexicanos esperaban. Por eso en 2006 se hace de la candidatura otro que no era de El Yunque, pero resultó más hábil para ganar el proceso interno: Felipe Calderón Hinojosa.
Con una pésima personalidad logró una muy cuestionada victoria en la elección presidencial. Apenas con una ventaja de 0.62% sobre Andrés Manuel López Obrador. Nunca tuvo las simpatías que logró Fox y Calderón “ganó” apenas. Calderón ganó en 2006 pero nunca tuvo el apoyo de la mayoría de la sociedad.
Además, desató una guerra desordenada contra el crimen organizado que causó centenas de miles de muertos ante el hartazgo de la sociedad, pero hoy está comprobado que Calderón sí tuvo nexos con el Cártel de Sinaloa y hoy su entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, está preso y enjuiciado en Estados Unidos.
De eso no les gusta hablar a los panistas. El PAN desencantó a los mexicanos en dos sexenios. En 2012 perdió con una pésima candidata, Josefina Vázquez Mota, y en 2018 el PAN también fracasó con Ricardo Anaya como candidato, pero esta vez por más de 17 millones y medio de votos frente a López Obrador.
Hoy el PAN intenta desesperadamente reconquistar clientelas electorales. No es fácil, ya no tienen gobierno federal que los cubra. Y aunque tienen a 10 gobernadores, al menos 6 de ellos están empecinados en ser probable candidato presidencial, aunque en realidad ninguno tenga simpatías más allá de las fronteras de su estado.
Además, al menos en Puebla, hay serias acusaciones de corrupción a anteriores gobernadores del PAN, lo cual los deja muy mal parados ante la opinión pública. Y si en unos meses “revientan” esas acusaciones en procesos penales formales contra “peces gordos” del morenovallismo, será un golpe demoledor para sus preferencias electorales para 2021.
Finalmente, hoy NO hay UNA figura nacional importante en el PAN que destaque o figure como precandidato presidencial. Reitero, sus gobernadores todos quieren pero no hay uno solo que tenga probabilidades serias de ser un líder nacional.
Y en Puebla, el PAN, después del morenovallismo primero quedó en shock durante meses. Después sin rumbo fijo, con una dirigente estatal, Genoveva Huerta, a la que NO quieren los panistas tradicionales (todos los del Yunque) ni muchos más y cuyo máximo logro es salir a gritar diatribas diario contra el gobernador, pero sin sentido, y con restos del morenovallismo que también reclaman espacios perdidos, hoy aspira a ganar nuevamente algunas alcaldías y diputaciones en 2021. Sin embargo, la verdad es que al día de hoy,
NO es cierto que el PAN “ya ganó en 2021” o que “arrasará a los de Morena”. A los únicos datos que creo es a los de mis encuestas (del BEAP por supuesto); y los que veo NO dicen eso. Sí, se ha cerrado la contienda y 2021 NO será 2018 para Morena… pero tampoco es un día de campo para el PAN. No, el PAN NO tiene “ganada” la elección de 2021 en Puebla.
De entrada, NO tienen dinero. Y una campaña requiere de ese elemento solo un poquitín. La enorme mayoría de la gente que votó por Morena en 2018 lo hizo también EN CONTRA del PAN y PRI. Y efectivamente, con seguridad ya no son todos… pero quedan muchos que simplemente abominan al PAN.
No salen en camionetas último modelo a gritar consignas anti AMLO, pero ahí están, esperando a que su presidente nuevamente los convoque. Y no son 200 ó 300. Los jodidos aún son la enorme mayoría de este país: nomás unos 60 ó 70 millones. A esto y mucho más se enfrentará el PAN en 2021. Son sus laberintos de siempre.


