Por: Adolfo Flores Fragoso / [email protected]
El Señor Genaro Estrada Félix – así eran reconocidos los diplomáticos mexicanos de la época– fue también un bibliófilo obsesivo, periodista de visión terca, y un escritor más apegado a la narrativa puntual que a sus historias, “pues soy irritable”, él mismo lo confesaría en cierta línea.
El Señor Estrada comprometió –con el aval y patrocinio de la Secretaría de Relaciones Exteriores–, la entrega de una colección de treinta y un publicaciones, y mil textos monográficos cortos para la revista trimestral mexicana “Investigaciones Históricas”.
La muerte lo sorprendió cuando apenas había hecho trescientos treinta y cuatro manuscritos, los que fueron entregados por su viuda la tarde lluviosa del 29 de septiembre de 1937. El mismo día de la muerte del Señor Estrada.
Su colega de oficios y distracciones mundanas, José C. Valadés, fue su último editor, quien con más gratitud que paciencia revisó y publicó post mortem los escritos de su amigo.
Por esa atención de Valadés es como hoy podemos saborear, entre otros frutos históricos, las “Nuevas notas de bibliografía mexicana” del Señor Estrada.
Don Genaro tuvo cierta querencia por Puebla, ciudad a la que consideró como una de las cunas impecables de la impresión de letras y de litografías del México virreinal y posterior.
Cito una de sus monografías, para otorgar testimonio:
“En 1852 había en Puebla siete imprentas, de las cuales dos tenían la especialidad de imprimir estampas y sus propietarios eran don Antonio y Rafael Galicia.
“En el mismo año había cuatro encuadernaciones aparte del mismo ramo, anexas a las imprentas, y trabajaban en Puebla 72 obreros impresores y encuadernadores.
“Como grabadores en lámina de cobre registraremos (sic) en 1852 los nombres –aparte de los encuadernadores Galicia, que también eran grabadores– de don José Manso, don Juan Ordaz, don Federico Sorman y don Tomás Neve.”
En la monografía número 58 de sus manuscritos, el Señor Estrada escribe:
“Por mediados del siglo XIX, un fecundo autor, don Mariano E. Ramos, escribió para el teatro los más destacados episodios de la historia de México que hizo imprimir en Puebla, tales como ‘Hidalgo o la noche del 15 de septiembre de 1810’, ‘El Gran Capitán de Méjico Don José M. Morelos’, ‘La Familia Bravo’, ‘El Héroe del Sur (D. Vicente Guerrero)’ con una segunda parte llamada ‘La Independencia de México’ y una tercera con el nombre de ‘El Imperio Mexicano’, una cuarta titulada ‘Origen de los Partidos’, ‘La Apoteosis del Benemérito Ciudadano Benito Juárez’, ‘Las Cruzadas de México’, ‘La Enseñanza Nacional’, ‘El 5 de Mayo’, ‘Episodios en el Sitio’, ‘La Triple Alianza’, y otros. Estos dramas ilustrados con litografías, están todos escritos en verso.”
La imprenta, el libro y la litografía han estado ligadas siempre a Puebla, como lo escribió en tinta Mariano Eduardo Ramos, y como lo reincorporó a nuestra memoria Genaro Estrada Félix.
Gracias, Señor Estrada.


