Por: Dra. Ericka Ileana Escalante Izeta
En estos tiempos de aislamiento por la pandemia de COVID-19 se han reportado diversos padecimientos asociados a la salud mental.
En un primer estudio realizado por el Instituto de Neurociencias cognitivas de la Universidad Normal de Huaibei China, se reportó que el 54% de la población presentó consecuencias psicológicas severas por el encierro.
Una de dichas consecuencias es manifestada a través de la dificultad para dormir y descansar a través del sueño, trastorno conocido como insomnio.
Un estudio realizado por el Departamento de psiquiatría del hospital universitario de Guangzhou, China, reportó a través de encestas en línea, que el 36.1% de la población padeció insomnio durante la pandemia.
Por otro lado, un estudio realizado por la Universidad de Beijín mostró que los niveles de estrés están totalmente asociados con el apoyo social y la calidad del sueño en personal de salud quien atendía a personas con COVID-19.
Así mismo la evidencia reportada por la universidad de Wuhan, en Hubei, P.R. China, indicó que el capital social, entendido como la posibilidad de tener vínculos de apoyo (remoto) durante la pandemia, disminuyó el riesgo de padecer insomnio durante esta etapa.
Ante estos datos surge la pregunta fundamental ¿por qué es importante dormir bien en tiempos del coronavirus? Un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo para restablecer las funciones físicas, cognoscitivas y afectivas del organismo.
Gran parte de la habilidad que tiene nuestro organismo para equilibrarse (homeostasis) sucede mientras dormimos. En general, tenemos dos tipos de sueño, el sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos) o ligero donde nuestra actividad cerebral es muy parecida al estar despiertos. En esta etapa soñamos o tenemos pesadillas.
El sueño no MOR, es progresivamente más profundo, el cuerpo está más tranquilo, los músculos se relajan, segregamos más hormonas, el corazón late más despacio y nuestras ondas cerebrales son más lentas.
En este tipo de sueño profundo, nuestro cuerpo se repara a sí mismo y colabora con la función inmunológica.
Por ello, es muy importante tener este sueño profundo y reparador. El confinamiento por periodo prolongado alterna el desarrollo de nuestras actividades cotidianas.

Dejar de dormir correctamente por periodos prolongados puede alterar nuestra función endócrina básica, predisponernos a problemas cardiovasculares, obesidad o diabetes.
También causa alteraciones en el estado de ánimo (irritabilidad o imposibilidad de manejar el estrés), cansancio, falta de concentración y atención, dificultad parar pensar con claridad y tomar decisiones, entre otros.
Algunas recomendaciones para evitar el insomnio se basan en establecer rutinas durante al menos tres semanas, para reprogramar nuestros comportamientos y respuestas fisiológicas asociadas con el sueño.
Recuerda que la recomendación para jóvenes adultos es de 7 a 8 horas de sueño continuado.
- Establece un horario para ir a dormir y para levantarte. Si respetas el horario por tres semanas, el cuerpo por sí mismo irá llamándote a dormir con más facilidad.
- Relajarte con un baño o ducha caliente 15 minutos antes de dormir. Al reducir la temperatura corporal el cuerpo se relaja y entiende que es tiempo de descansar.
- Evita cenas pesadas, ricas en hidratos de carbonos o azúcares refinadas. Se ha demostrado que activan la función neuronal, por lo que te será más difícil dormir.
- Puedes sustituir la cafeína por infusiones relajantes como la tila o pasiflora. 5. Evita usar tabletas, computadoras o celular en la cama, antes de dormir.
Es importante que evites actividades que te exciten intelectualmente. La cama debe ser asociada como un espacio de descanso, por lo que es necesario que esté limpia y tendida antes de dormir.
- Ordena tus actividades del día, de manera que tu tiempo de sueño sea por la noche y el despertar sea con luz solar. De esta manera reestablecerás tus ciclos circadianos, lo que colabora con tu salud en general.
- Descarga tu mente de preocupaciones. Si los pendientes del día no te dejan detener tus pensamientos, es recomendable que los escribas en una libreta. Esto te ayudará a desconectar con la angustia o incertidumbre al futuro. Puedes escribir “De esto me ocuparé mañana” y completar tu listado.
- Limita el uso de redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp…) a solo tres horas el día, o menos. Tu dispositivo móvil puede indicarte cuánto tiempo inviertes en dichas redes.
- Para reducir la ansiedad por la pandemia, buscar medios fidedignos para informarte. De esta manera evitas el alarmismo y temor que generan las fuentes amarillistas. Estar bien informados reduce la ansiedad. Las fuentes oficiales de México, son bastante confiables.
- Antes de dormir busca contactar con la paz, el silencio, el descanso, la gratitud. Estiramientos, meditar, orar o practicar respiración diafragmática. Espero que estas opciones puedan ayudarte a dormir mejor. Si por más de una semana no lo has logrado, es necesario que busques ayuda médica. El confinamiento durará algunas semanas más y es muy importante que cuidemos de nuestro bienestar físico y mental, para poder seguir apoyando a nuestras familias y seres queridos.



