Ray Zubiri / www.rayzubiri.com
Imagínense una fiesta travesti en los tiempos del generalisisímo Porfirio Díaz.
En pleno bailazo a las tres de la mañana, en un domingo 17 de noviembre de 1901, la policía asalta una reunión de homosexuales, algunos de ellos vestidos de mujer en una casa en la calle que hoy se conoce como Ezequiel Montes, en la colonia Tabacalera de Ciudad de México.
— Mi general, agarramos a 42 maricones en una fiesta bailando. La mitad vestidos de hombre y la otra de mujer.
—¿¡Y para qué me llama!? –replicó Porfirio Díaz –¡Ya sabe qué hacer con ellos! ¡A prisión!
— Pero es que… uno de ellos es su yerno, Nacho…
Tras una pausa, Díaz ordenó: ¡Pues ya le dije! Meta a los 41 a la cárcel.
—¡Son 42 mi general!
—41 comandante… 41.
Ignacio de la Torre y Mier (primer yerno de la nación) a quien dejaron huir por ser esposo de Amanda Díaz, la hija del entonces presidente de México, Porfirio Díaz Mori. La prensa en ese tiempo (bueno, Tv Notas se queda corto) fue un hitazo.
«El baile de los 41”, que salió en el Hijo del Ahuizote, El Popular y un panfleto que publicó el artista José Guadalupe Posada con un grabado en el que se puede ver raspando el huarache a 41 hombres.
Esto no era con el objetivo de informar, sino más bien de exhibir ese comportamiento que era reprobable para la moral de la sociedad de ese tiempo.
Este suceso marcó un precedente en el periodismo porque fue la primera vez que los medios –la mayoría impresos– hablaron de la homosexualidad en México y fue noticia de ocho columnas.
Pasó a la posteridad por un cartón, caricatura o como gusten llamarle que realizó Guadalupe Posada, en la que se lee en la ilustracion: “Los 41 maricones”, que iba acompañado de un corrido que decía: “Aquí están los maricones, muy chulos y coquetones”.
Hubo algunos esfuerzos por acallar la escandalosa noticia.
En 1906 se publicó la novela de Eduardo Castrejón “Los cuarenta y uno”. En ese relato se asegura que el 42 era una mujer que acompañaba a alguien al baile.
Estos intentos y muchos más le hicieron lo que “el viento a Juárez”, ya que la noticia “corrió como pólvora” en los medios de comunicación de la época y de generación en generación.
Ahora esta historia es llevada en pleno 2020 a la pantalla grande en el filme protagonizado por Alfonso Herrera, Emiliano Zurita y Mabel Cadena, que pretende visibilizar la discriminación histórica que ha sufrido la comunidad LGBTQ+ en México.
Dirigida por David Pablos, escrita por Monika Revilla y producida por Pablo Cruz y El Estudio, la cinta recrea la sociedad clandestina de homosexuales que existió y sigue existiendo hoy día. ¡Sí!
Aunque se espanten las mentes piadosas y lenguas viperinas hay mucha gente “metida en el clóset”, colgada con gancho de ropa, que no se animan a salir por miedo a la homofobia, racismo y clasismo que prevalecen en la sociedad. Algunos incluso están casados, lomo plateado, barba de guardabosques, voz de espartano, espada de gladiador, furia de titán, que mide dos metros, manos de lija, pecho de peluche, sobaco con zacate, brazos de Hulk, pelos de tuza, hambre de náufrago, sed de vikingo, que tumba a Rambo con su aliento y además con hijos, tienen una vida paralela que sólo conocen quienes forman parte de estas sociedades.
“El baile de los 41” sigue siendo un enigma porque nunca se determinó si los 41 eran o no homosexuales por el hecho de vestir como mujeres o eran travestis.
A 119 años de distancia de la primer redada homófoba del siglo XX en México, la película “El baile de los 41” llega a las salas de cine el 19 de noviembre. Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia, ya que devela a la sociedad actual que no ha cambiado en mucho a la del tiempo de Porfirio Díaz en la de la represión de la comunidad LGBTQ+.
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