ESCAPADAS
Alejandro Cañedo Priesca
Hace algunos años tuve la oportunidad de estar en el norte de California y pasear por los bosques cercanos a San Francisco. Era principios de noviembre, el aire comenzaba a enfriarse y, entre los caminos arbolados, descubrí algo que me sorprendió profundamente: el cambio de follaje. Las hojas verdes se transformaban en tonos dorados, rojizos y anaranjados, creando un espectáculo natural que parecía pintado a mano. Aquella experiencia fue única y despertó en mí la curiosidad por conocer más sobre este fenómeno que, en otras regiones de Estados Unidos, alcanza niveles impresionantes.
El “fall foliage”, como se le conoce en inglés, es uno de los grandes atractivos turísticos de Norteamérica. Cada otoño, millones de viajeros recorren carreteras, senderos y parques para contemplar el cambio de color de los bosques, una tradición que incluso tiene su propio nombre entre los aficionados: leaf peeping.
Entre los destinos más famosos destaca el noreste de Estados Unidos, particularmente la región de Nueva Inglaterra, donde los paisajes se tiñen de rojo intenso, naranja brillante y amarillo dorado. Estados como Vermont, New Hampshire, Maine y Massachusetts ofrecen rutas escénicas espectaculares, con pueblos encantadores, montañas cubiertas de arces y lagos que reflejan el color de las hojas como espejos naturales.
Lugares como la Kancamagus Highway en New Hampshire, Stowe en Vermont o el Acadia National Park en Maine se convierten en escenarios perfectos para disfrutar el otoño en su máxima expresión. Más al oeste, los Adirondacks, en el norte del estado de Nueva York, ofrecen una de las experiencias más completas: montañas, lagos y senderos rodeados de bosques multicolor.
Más allá de la belleza visual, el atractivo del otoño radica en la emoción de ver cómo la naturaleza cambia, cómo cada árbol se prepara para descansar y cada hoja, al caer, deja una huella de belleza. Aquella primera vez que lo descubrí en California fue solo el inicio de una fascinación que hoy comparto con quienes buscan en los viajes no solo destinos, sino momentos que inspiran.
Viajemos juntos.


