Al pie de la letra
Rodolfo Rivera Pacheco
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Falta poco menos de un año tres meses para que se verifiquen las próximas elecciones (el primer domingo de junio de 2024 en el ámbito estatal y federal en Puebla.
Algunos meses antes (me parece que noviembre de este 2023), el INE dará por iniciado el proceso electoral cuando los partidos se preparan internamente para designar a sus candidatos por sus respectivos métodos y que incluso pueda haber precampañas de los mismos).
Falta mucho (¿o poco?, según sea la visión), pero en el partido en el poder, Morena (y sus aliados), hay una abierta lucha por lograr las ansiadas candidaturas, pues todos los aspirantes a ellas saben que existe una posibilidad real alta de ganar.
Todas las encuestas serias (cara a cara, con muestras reales y representativas), así lo indican: Si hoy fueran las elecciones, Morena y sus aliados ganarían por más de dos a uno a la alianza del PRIANRD, y por mucho más a MC, que, todo indica, irá solo a ese proceso.
¿Todo se adelantó? Depende desde qué punto de vista se quiera analizar. Efectivamente, falta más de un año para la elección y eso implica que puedan pasar demasiadas cosas aún, pero al interior de los partidos (sobre todo en el que tiene el poder y más probabilidad de ganar) apenas están a tiempo para que los aspirantes a las candidaturas se den a conocer masivamente.
Por esa razón se han desatado todas las estrategias para “posicionarse” en la mente del electorado y salir con buenos números en las encuestas por venir anunciadas ya por el propio partido.
En el Buró de Estadística y Análisis de Opinión Pública (BEAP) recorremos muchos municipios en el estado de Puebla (y desde luego en otros). Y lo que estamos viendo es una batalla ya sin control por la colocación de bardas y espectaculares con el nombre de precandidatos a la Presidencia de la República y a la gubernatura del estado.
Hay espectaculares de Alejandro Armenta haciendo publicidad de su libro sobre el litio. Hay de Nacho Mier, quien da una entrevista a una revista nacional de temas municipales. El secretario de Gobernación estatal, Julio Huerta, subió algunos espectaculares (luego los bajó) de otra entrevista, pero de un semanario impreso de Puebla.
Pero, además, hay ya cientos de bardas en todo el estado (reitero, en una bola de municipios) con los nombres completos de todos ellos: “Es Julio Huerta”, “Es Nacho Mier”, “Alejandro Armenta”. La única que no ha pintado bardas es Olivia Salomón, y tampoco hemos visto de algún otro precandidato a gobernador.
Y, obviamente, hay centenas de bardas en todo el Estado de “Es Claudia… la de AMLO” (con la figurita de una cabeza con coleta, en franca alusión a Claudia Sheinbaum). Hay otras que dicen “Es Adán”, y muchas otras de “Es Marcelo”.
No hemos visto ninguna de Ricardo Monreal ni de Gerardo Fernández Noroña, por ejemplo. No nos lo han contado, las estamos viendo todos los días por todo el estado.
La pregunta es: ¿Son legales todos esos anuncios y espectaculares si aún no hay campaña electoral? ¿Alguien puede denunciar el hecho como un “acto anticipado de campaña”? Y mi respuesta es… sí, aunque es incierto el veredicto de los tribunales.
Porque la colocación de espectaculares va en contra de la ley que aprobó el Congreso del Estado desde 2020 y que prohíbe que un personaje se haga publicidad evidente con el pretexto de ser el anuncio de una revista o de la editorial de un libro.
Pero… la Suprema Corte hace poco dictaminó que espectaculares que hacían publicidad evidente de Claudia Sheinbaum no violan la ley electoral, porque no se invita al voto y, desde luego, porque aún no hay campañas electorales, y un medio puede entrevistar a quien quiera.
Si eso se aplica al caso de los espectaculares de Armenta o Nacho Mier en Puebla, ganarán el litigio y no bajarán esos anuncios.
Por supuesto, todos sabemos que sí son estrategias de posicionamiento, pero no se puede atentar contra la libertad de expresión de un medio.
O sea, es incorrecto, pero no es ilegal.
Y para el caso de las bardas, creo que no tienen problema los aspirantes presidenciales, pues en ninguna aparece el apellido de nadie, aunque todos sabemos de quién se trata.
Una vez más, incorrecto, pero legal.
En donde sí veo más problema es en los cientos de bardas con los nombres completos de Julio Huerta, Nacho Mier o Alejandro Armenta. Ahí sí dice el nombre completo y, aunque no se pida el voto, es claro que son bardas de publicidad del nombre.
No sé si alguien los denuncie, pero sí habría elementos para determinar que son actos anticipados de campaña.
Aunque siempre tendrán el recurso de argumentar que “ellos no pintaron esas bardas”, sino que son particulares que los quisieron (los anuncios) poner en las bardas de sus casas; en propiedad privada, pues. Incorrecto, pero no ilegal.
No sé, francamente, en qué termine todo esto. Pero en los partidos opositores a Morena seguramente habrá intención de denunciar todo lo anterior (y pegarles un poco a Morena y precandidatos).
Y tampoco sé si los tribunales electorales (estatal y federal) determinen ilegalidad o no (y hasta puedan quitar alguna candidatura).
Lo que sí sé es que todo ya comenzó, y que esto es apenas el inicio. Vendrá una lucha encarnizada por las candidaturas que puede terminar en serios conflictos internos en el partido en poder.
Que tampoco me espanta. Se llama lucha por el poder. Y a eso se dedican los partidos políticos. En todo el mundo democrático. Solo que en México nos hemos vuelto más papistas que el Papa.


