Adolfo Flores Fragoso / [email protected]
En cierta carta escrita por Arthur Rimbaud, citada por el ensayista Jesús Bonilla Fernández (en “La Jaula Invisible”, 1999), el poeta francés justifica que sus primeros versos “creen, aman, tienen esperanza”.
Para los genios y estudiosos del hoy llamado ‘marketing’, los principios y las virtudes ‘teologales’ de la publicidad son:
• Hacer creer
• Crear esperanzas
• Hacer amar (la marca)
En alguna charla con gente que sabe del tema –algunos ya ausentes–, expusieron que el marketing es una versificación de una esperanza, en la que hacemos que otros crean y amen una marca.
Hay que ser mercadológicamente hablando –a veces, y sólo a veces–, “muy llevados”.
…
Al margen de su talento y versatilidad como actor y productor (que ya muchos quisieran), tal vez Chabelo haya logrado ser un creador creativo de esperanzas infantiles, a través de un inteligente manejo de su “marca”.
Dos ocasiones pude escucharlo: en una breve charla en el Teatro de la Ciudad de México, y una plática (que no entrevista) también corta, cuando coincidimos en cierta sala de espera en el aeropuerto de la Ciudad de México.
—¿Por qué no dejas de observarme mientras hablo, y de pies a cabeza?-, preguntó.
—Sólo curiosidad, por conocer a quienes consideramos un personaje interesante —respondí.
Ya con bastón en mano, calló unos segundos.
Chabelo no estaba molesto, pero me sentí inoportuno, importunándolo en cierta noche de invierno.
Nuestra despedida fue cálida.
Hizo un sarcástico comentario hacia mi persona. Pero no lo entendí.
Hoy lo catafixiaría para poder recordarlo.
…
Todos tenemos esperanzas, pero a veces la vida puede terminar “como una obra de teatro irrealizable”, escribió el dramaturgo Antonin Artaud.
Y con esperanzas que fueron marginadas del guion original.
O como sombra de la caverna de Platón.
La vida, nuestra vida, sólo como un mito.
…
Chabelo ya salió del guión, pero no de su “marca” muy redituable.
Eso sí: para hacer el bien en su entorno cercano.
Entre la sombra de las esperanzas infantiles, y las luces de un foro de televisión.
En menor o mayor proporción, todos somos personajes que, a veces, terminamos siendo “muy llevados”.
Unos Pujitos poblanos, en familia.


