Manuel Martínez Benítez / @manuelmtzb
El presidente Andrés Manuel López Obrador llegó este uno de septiembre a presentar su tercer informe (oficial) de labores, de su tercer año de gobierno. Fiel a su estilo, hizo alusión a sus logros y atacó a sus “adversarios” diciendo que esta autollamada “cuarta transformación” está consolidándose y que nadie va a echarla para atrás ya, como era lógico que lo afirmara.
Pero, ¿esto es así? El presidente, ¿con qué números llega a este informe?, los datos son reveladores. En cuanto a opinión pública, el dato mas importante para evaluar esto es la aprobación presidencial que, si bien no es el único dato para medir a una persona en el gobierno, sí nos da un claro indicador del respaldo que hay hacia un gobierno o hacia una persona.
En este indicador, y según oraculus.mx –que es una agrupadora de encuestas (es decir que toma todas las encuestas publicadas y mediante un algoritmo da un promedio de las encuestas públicas)– nos dice que el presidente tiene actualmente una aprobación promedio de 61% contra una desaprobación promedio del 34% de la población. En pocas palabras, la labor del presidente les parece correcta a tres de cada cinco mexicanos, mientras que un tercio de ellos lo rechazan a la mitad de su gestión. Ver imagen 1
Al ver al presidente en comparación con otros, oraculus nos muestra datos interesantes, también tomando promedio de encuestas de las gestiones pasadas. El presidente que tenía más alta aprobación a estas alturas de su gestión era Felipe Calderón, con un promedio de aprobación del 65%, seguido por el actual mandatario con 61%; después está Vicente Fox, con un promedio de aprobación del 59%, Ernesto Zedillo (que fue el presidente que más bajo comenzó su aprobación, pero que fue remontando durante todo su sexenio) con 57% de aprobación a esas alturas de mitad de gestión, y el nada honroso último lugar lo ocupa Enrique Peña Nieto, que a su tercer informe llegaba con una aprobación promedio de 35% ya en plena crisis de popularidad de la cual nunca se levantó. Ver imagen 2
Hay diferentes encuestas nacionales que nos muestran que, si bien el presidente tiene un alto nivel de aprobación, es basado en la idea de que está combatiendo a la corrupción, y castigando al pasado y cambiando las cosas, pero no por logros específicos en áreas como economía, seguridad u otras. Por cierto, en el área del combate a la pobreza el presidente (en mediciones de opinión pública) sale bien aprobado, pero los datos duros cuentan otro panorama.
Quiero mostrarle indicadores que nos dicen otra cosa. Son datos oficiales, públicos, que al verlos nos cuentan una realidad muy complicada del país. Muchos están basados en encuestas hechas por instituciones como el Inegi, y ponen sobre aviso de graves problemas. Comencemos a analizarlos.
En cuanto a economía, el Inegi nos dice que para el segundo trimestre del 2021, el PIB –Producto Interno Bruto– es de casi 18 mil millones de pesos, es decir que el dinero que produce el país en este momento es ese, pero también el mismo Inegi nos dijo que este PIB en el 2020 y durante la pandemia bajó 8.2%, siendo la mayor caída de este indicador en los años recientes.
Recordemos que veníamos de una caída de este mismo PIB en el 2019 de 0.1%.
El Fondo Monetario Internacional estima este año para México un crecimiento de su PIB de 6.3%, es decir, el primer crecimiento de este indicador en este sexenio, pero que no es suficiente para regresar a los números del 2018; también nos dice el FMI que es mucho impulsado por el crecimiento de EU y de su industria.
En cuanto a economía, también es llamativo ver los datos de inflación que para la segunda quincena de julio que se ubicaba en 5.81%, y saber también que la población desocupada en el país (desempleada) era de 4.4% (un poco más de 2.5 millones de personas), sin tomar en cuenta gente que no está considerada como población económicamente activa, como amas de casa, estudiantes o jubilados. Ver cuadro 1
Con respecto a la pobreza y su percepción, de la que hablábamos antes, si bien en varias encuestas nacionales, cuando se le pregunta a los entrevistados sobre la evaluación del combate a la pobreza del gobierno del presidente López Obrador el resultado es positivo, la realidad que nos cuenta el Coneval es muy diferente.
Según esta institución (que mide y ha medido la pobreza en el país por años) el 43.9% de la población en el país es pobre (casi 56 millones de personas), y pobres extremos son 10.8 millones de personas.
Pobre extremo es alguien que no gana lo suficiente para comprar los nutrientes necesarios para subsistir y aparte tiene tres de seis carencias sociales posibles, según el Coneval.
De estas seis carencias, le comparto el dato oficial de tres: 28% de los mexicanos no tiene acceso a servicios de salud actualmente, este indicador fue el que mas cayó desde el 2018 a la fecha y se explica con la desaparición del seguro popular y la incompleta o incorrecta implementación del Insabi; más de la mitad de la población (el 52%) no tiene acceso a la seguridad social (jubilación y todos los servicios de este rubro), y 22.5% de la población tiene una carencia de alimentación nutritiva y de calidad, es decir que 28 millones y medio de personas en el país comen mal o muy mal.
Dejando claro que el problema de la pobreza en México se agudiza y es cada vez mas grave y afecta cada vez a más mexicanos. Ver cuadro 2
Por último, hablemos de seguridad. Según el Inegi y su encuesta de la percepción de seguridad del 2021, dos terceras partes de los mexicanos se sienten inseguros en sus ciudades, el 27.7% de las personas en México han sido víctimas de algún delito (algo así como 35 millones de personas) y según el Secretariado Ejecutivo de seguridad pública, durante el sexenio ha habido 98 mil 339 víctimas de homicidio doloso en el país, la cifra más alta a tres años de cualquiera de los últimos cinco sexenios. Ver cuadro 3
Estos datos, más los de la pandemia, que ya son por demás conocidos y por demás mostrados, nos dicen que vivimos en un país de graves y grandes problemas, en un país que no venía bien. En el pasado no se habían resuelto estos grandes problemas, pero tampoco se están resolviendo en la actualidad.
Estos datos y los de la aprobación presidencial me llevan a pensar que tenemos un presidente con alta aceptación (que ya se ha dicho hasta el cansancio), que a mi parecer es porque comunica de forma efectiva, cercana, con frases que la gente quiere oír, y con tal fuerza que opaca u oculta cualquier otra información como la aquí presentada, que no es tan conocida, que la oposición no ha sabido o no ha podido llevar a la luz, y que si bien muchos de nosotros vivimos o sentimos esta realidad, un 60% no culpa de esto al presidente López Obrador.
La gran pregunta es :¿esto se podrá mantener tres años más? ¿El mexicano promedio puede mantenerse tres años más con estos indicadores –de no mejorar– sin culpar al gobierno federal y a su cabeza? ¿La oposición seguirá sin tener un norte comunicativo, sin un vocero creíble y sin un discurso que le haga sentido a la gente?
Ya veremos, y ojalá podamos tener alguna respuesta a estas preguntas lo más pronto posible.







