• Nuestros Sitios
    • La Crónica CDMX
    • La Crónica Querétaro
    • La Crónica Jalisco
    • La Crónica Morelos
viernes, junio 5, 2026
Presidente y Dir. General: Jorge Kahwagi Gastine
Sin resultados
Ver todos los resultados
Crónica Puebla
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Ayuntamiento
  • Gobierno
  • Política
  • Academia
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Ayuntamiento
  • Gobierno
  • Política
  • Academia
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
Sin resultados
Ver todos los resultados
Crónica Puebla
Periodico
Inicio Opinión

Maquiavelo… ¿era maquiavélico?

Crónica Puebla por Crónica Puebla
11 julio, 2022
en Opinión
Maquiavelo… ¿era maquiavélico?
Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Por: Antonio Peniche García
La otra cara de la moneda

(Primera de dos partes)           

La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria
Voltaire

El Príncipe, Capítulo XXI; “Cómo debe comportarse un príncipe para ser estimado”. Cito textual­mente a Nicolás Maquiavelo:

“Nada hace tan estimable a un prínci­pe como las grandes empresas y el ejem­plo de raras virtudes. Prueba de ello es Fernando de Aragón, actual rey de Es­paña, […].

Sus obras, […], han sido grandes y al­gunas extraordinarias […]. Con dinero del pueblo y de la Iglesia pudo mantener sus ejércitos […].

Más tarde, para poder iniciar empre­sas de mayor envergadura, se entregó, sir­viéndose siempre de la Iglesia, a una pia­dosa persecución y despojó y expulsó de su reino a los marranos. No puede haber ejemplo más admirable y maravilloso”.

Esto lo redactó el célebre escritor flo­rentino alrededor de los años 30 del si­glo XVI.

¿Qué sucedería si alguien se atreviese a publicar unas líneas similares hoy en día?

“Con dinero del pueblo y de la Igle­sia pudo mantener sus ejércitos…” A ese “príncipe” no lo bajarían de radical, tira­no clerical y abusador.

“…sirviéndose siempre de la Iglesia, a una piadosa persecución”. Vaya con­tradicción. Primero utilizó a la Iglesia o, mejor dicho, apoyado por la Inquisición de esa época, lanzó una “piadosa” per­secución.

Me puedo imaginar lo “piadosa” que fue.

Por decir lo menos, fueron actos bru­tales cometidos alrededor de una barba­rie épica, totalmente injusta y terrorífi­ca para defenestrar a los judíos sefarditas que habían sido obligados a convertirse al cristianismo.

La cruel ola de disturbios se extendió por toda España. El desmesurado odio te­nía que ver con que eran ricos y tenían gran influencia en la corte del rey, en asuntos del Estado y la Iglesia.

Con el fin de evitar ser perseguidos, muchos judíos se convirtieron de verdad (Conversos) y otros en apariencia (los lla­mados Marranos-Anusim).

La Inquisición estaba convencida de que solamente la expulsión total de los judíos de España podría poner fin a la in­fluencia judía en la vida civil del país. La pureza de la fe se convirtió en la política nacional del régimen católico.

Como consecuencia, a finales del si­glo XV los judíos fueron expulsados de la Península Ibérica, con nefastas con­secuencias.

En tiempos actuales, ambos gobiernos, tanto el español como el portugués, han impulsado políticas para abrir la nacional española o portuguesa, a descendientes de los judíos expulsados de esos tiempos.

Y como colofón de esa “sensata” ci­ta de El Príncipe, el autor nos recita: “No puede haber ejemplo más admirable y maravilloso”.

“Maravilloso” e increíble es que uno de los pensadores más conocidos del mundo occidental haya aplaudido, externado y alabado abiertamente esa clase de actos atroces y en exceso violentos e inmorales.

¿Qué pensaría el ecumenismo, líderes mundiales, corrientes pacifistas y huma­nitarias, de estas líneas, en tiempos ac­tuales?

Seguramente se horrorizarían. Con justa razón.

Sin embargo, como recientemente me comentara en una interesante plática, el amigo periodista Zeus Munive:

“La información sin contexto es un bombardeo a la mente que provoca re­chazo. No se puede entender una reali­dad sin contexto”.

Es indudable que, al escritor, pensa­dor, actor, experimentador de acciones, agente de causas y sufridor o gozador de sus consecuencias, hay que entenderlo como hombre de su tiempo… y de sus cir­cunstancias. Ya lo dijo el filósofo español Ortega y Gasset.

Desde mi personal punto de vista, Ma­quiavelo ha sido uno de los grandes escri­tores del pensamiento político más mal entendidos.

De entrada, el análisis fundamental debe basarse en comprender a quién le es­tá dirigiendo El Príncipe –Lorenzo de Mé­dicis–; de quién aprendió –César Borgia, su experiencia y sus lecturas–; en dónde fue testigo de los hechos –Florencia y sus viajes como canciller– y qué circunstan­cias rodeaban al autor –época convulsa, guerras por doquier–.

Etiquetas: dineroNicolás Maquiavelo

Publicación anterior

AL OÍDO

Siguiente

Aliados contra la inseguridad: MBH

Siguiente
Restringirán venta de alcohol en futbol

Aliados contra la inseguridad: MBH

Columnistas

Arturo Luna Silva

Arturo Luna Silva

Garganta Profunda

¿POR QUÉ PUEBLA NO FUE SEDE MUNDIALISTA?

Guillermo Pacheco Pulido

Guillermo Pacheco Pulido

Es Relativo

Científicos internacionales orgullo de Puebla

logo
cuan138
1 win пинап бетвиннер aviator game лаки джет 1win

Categorías

  • Academia
  • Al oído
  • Ayuntamiento
  • Bienestar
  • Cultura
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Es Relativo
  • Escenario
  • Garganta Profunda
  • Gobierno
  • La Quinta Columna
  • Metrópolis
  • Mundo
  • Municipios
  • Nacional
  • Negocios
  • Opinión
  • Política
  • Portada
  • Principal
  • Sin categoría
  • Soliloquio
  • Sucesos

Versión impresa

version impresa

Nosotros

Presidente y Dir. General: Jorge Kahwagi Gastine
Vicepresidente: Jorge Kahwagi Macari
Subdirector y Gerente General: Rafael García Garza

  • Nuestros Sitios

© 2019 La Crónica Puebla.

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Nacional
  • Metrópolis
  • Cultura
  • Academia
  • Negocios
  • Mundo
  • Escenario
  • Deportes
  • Opinión
  • Bienestar
  • Sucesos

© 2019 La Crónica Puebla.