Por: Rubén Salazar/Director de Etellekt/ www.etellekt.com [email protected] @etellekt_
Cuando a los neoleoneses se les dio a elegir, como futuro gobernador o gobernadora del estado, entre Samuel García Sepúlveda (el candidato tiktoker del momento, abanderado por Movimiento Ciudadano) y Clara Luz Flores Carrales (la candidata de Morena ligada a Keith Raniere, líder de la secta de esclavitud sexual NXIVM), tomaron –sin dudarlo– a la primera opción.
Y no porque el candidato naranja poseyera un currículum más impecable –en la campaña difundieron videos en los que aparecía conviviendo de niño con su familia, en una fiesta, al lado de presuntos líderes del narcotráfico–, sino al difundirse un videoescándalo que exponía a la candidata de Morena entrevistada durante más de una hora por Raniere, cuando previamente, en diversos espacios informativos, había negado conocer al proxeneta.
NXIVM, con sede en Nueva York, impartía supuestos cursos de autoayuda a las élites, dentro y fuera de Estados Unidos, incluyendo a México, dirigidos a potenciales reclutas “desempoderados” o excluidos del gobierno –trabajando de burócratas o contratistas–, a causa de alternancias políticas, a los que se les prometía volver a “empoderarlos”, enganchándolos con el anzuelo de socializar al lado de personas acaudaladas o famosas.
Sólo que a las mujeres se les condicionaba su ingreso a cambio de cumplir un par de reglas. La primera, asumir el rol de esclavas sexuales de Keith Raniere (junto a otras mujeres de sus familias, menores de edad), a las que tatuaban en su pelvis sus iniciales (KR), con un fierro de herrar al rojo vivo (como símbolo de propiedad), acostadas desnudas en una mesa, quienes exclamaban en el acto la frase “amo, por favor, márcame”, asemejándose a la celebración de una yerra. El segundo requisito consistía en pedirles fotografías en las que posaran desnudas, así como información personal que pudiera dañar su reputación y la de sus familiares, como garantía de confidencialidad.
Las sospechas de la relación de Clara Luz con Raniere provenían de las revelaciones del periodista Frank Parlato, un expublicista de NXIVM, publicadas en su blog en 2017, que acusaba a la entonces alcaldesa priísta de Escobedo de haber alcanzado el rango de “estola amarilla” en la secta, en una de sus sedes en Nuevo León, ascendiendo de alumna a reclutadora, lo que le daba derecho a participar en la práctica de marcar a las mujeres como esclavas. Parlato aportó como evidencia una fotografía en la que Flores Carrales lucía portando orgullosamente la estola amarilla.
De tener una ventaja de 25% respecto a sus dos más cercanos competidores del PRI y el PAN, en los albores de la contienda electoral de hace un año, la mentira le terminó costando la gubernatura de Nuevo León. El voto de castigo estaba cantado y no era para menos. En 2018, Keith Raniere era aprehendido en México, acusado de tráfico sexual, trabajo forzado, crimen organizado y fraude electrónico en su país, deportado de inmediato a Estados Unidos para que enfrentara los cargos. Dos años más tarde, un juez de la corte federal de distrito de Brooklyn, Nueva York, lo condenaba a 120 años de prisión.
Con estos antecedentes, el electorado de Nuevo León le perdió la confianza a Fuentes Carrales, al comprobar que había formado parte de NXIVM, entidad criminal que paralelamente acumulaba una ingente colección de datos privados de sus adeptos, a los que videograbaron en todas sus charlas con Raniere o en sus múltiples rituales sexuales, que pudo haber quedado en manos de socios o discípulos de su fundador, antes de pisar la cárcel, que podrían aun filtrarla a los medios con fines extorsivos a las víctimas, usándola para torpedear las aspiraciones a cargos de elección, las carreras en el servicio público, de políticos o familiares de políticos, inscritos en sus programas, en caso de no acceder a sus demandas.
Quien no parece haberle perdido la confianza y tampoco haber entendido los riesgos que conlleva mantenerla cerca de Morena es el presidente Andrés Manuel López Obrador, que en lugar de esclarecer el grado de asociación que mantuvo con Raniere la premió nombrándola secretaria Ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública. ¿Habrá acreditado la evaluación de control de confianza que demanda la ley para ocupar el puesto, en especial el examen del polígrafo?
Con la venia de AMLO (acostumbrado a batear los problemas de seguridad haciendo gala de su afición por el beisbol), una persona que formó parte de una organización que tejió una red internacional de trata sexual de mujeres es ahora la titular de una organismo de seguridad –que según dice su sitio web– es “el eje de coordinación entre las instancias federales, estatales y municipales responsables de la función de salvaguardar la integridad de las personas, la seguridad ciudadana, así como de preservar el orden y la paz públicos”.
Teniendo como atribuciones la formulación y evaluación de políticas y estrategias de seguridad, además de la muy importante “regulación de los procedimientos de selección, ingreso, formación, capacitación, permanencia, evaluación, certificación y registro de los servidores públicos de las instituciones de seguridad pública”, para impedir el ingreso de elementos de seguridad deshonestos o no aptos para la función que, por lo visto, a la luz de la designación de su titular, se aplican con negligencia o corrupción de por medio.
Las expresiones de rechazo a este nombramiento en la cuarta transformación (4T) han sido escasas; sin embargo, de los dos candidatos punteros de Morena a la Presidencia, sólo Claudia Sheinbaum la felicitó por asumir esta nueva encomienda, en tanto que el PAN solicitó al presidente reconsiderar su nominación.
AMLO no ha dicho ni pio de cómo es que Clara Luz Flores logró convencerlo de revivir su carrera política, evaporada hace un año al ser exhibida al lado de Raniere. Lo cierto es que no se trata de la única figura de Morena fichada por NXIVM. Mario Delgado, dirigente nacional de Morena, es uno más de sus conspicuos egresados. ¿Habrá más personajes de Morena involucrados en el pasado con esta agrupación político-delictiva?
No lo sabemos aún, lo que sí deja claro el presidente al elegir perfiles tan aviesos, por ejemplo, al respaldar al fiscal Alejandro Gertz Manero después de ventilarse audios en los que se le escucha a él y a su brazo derecho negociar un trato preferencial para Emilio Lozoya, detenido por corrupción, es que no parece que la delincuencia se esté apoderando del Estado. A medida que su gobierno fenece, las evidencias indican lo contrario: es el Estado el que se entrevera con la delincuencia a pasos agigantados. Por lo pronto, NXIVM se apoderó de un cachito de la 4T.


