Por: Alejandro Cañedo Priesca
León es uno de los nombres de ciudad más repetidos en el mundo; hay lugares que llaman así en Francia, España, Estados Unidos, Nicaragua y México. León representa al rey de la selva, se le considera el más fuerte y además como el más emblemático del reino animal. Refleja seriedad y fortaleza.
El 8 de diciembre de cada año, día de la Inmaculada Concepción de María, se celebra en Lyon, Francia la “Fete de Lumiere” o fiesta de las luces que concentra a miles de locales y turistas, en donde se disfruta una de las ferias religiosas y sociales más importantes de Europa.
Este año no fue la excepción y a pesar de la pandemia, el festival se llevó a cabo e incluso se regresó a los orígenes de esta celebración religiosa. La historia cuenta que en el año 1643 la ciudad fue azotada por una tremen da peste, los concejales de la ciudad ofrecieron a la virgen encender velas en las puertas y ventanas de las casas como un tributo por salvarla, y repetirlo cada año como un agradecimiento permanente.
Ese año la ciudad se llenó de velas y durante muchos años se llevó a cabo así hasta la llegada de la luz eléctrica que transformó al festejo, volviéndose un espacio de luz y energía que cada año sorprendía a propios y extraños siendo ya el espectáculo de iluminación más espectacular e importante del mundo.
La diferencia en este 2020 como lo mencioné anteriormente, es que se retomó el origen de utilizar velas y hacer un homenaje a todos los médicos y trabajadores sanitarios en estos momentos de lucha ante la peste de nuestros tiempos. A través de una representación de 20 mil velas, se le dio las gracias a quienes han servido a los demás.
Lyon es una ciudad en el sureste de Francia, rodeada por los ríos Ródano y Saona, fue capital de Galia durante el imperio Romano, es la segunda ciudad con más estudiantes universitarios del país y es patrimonio de la humanidad desde 1998.
También es la capital gastronómica de Francia. Y uno de los lugares más bellos es el barrio medieval y renacentista “Le Vieux Lyon”, que tiene a la catedral de Saint Jean, uno de sus edificios más emblemáticos de ese país. Algo que me llama mucho la atención de Lyon son los pasajes secretos conocidos como “Traboules” que están ubicados entre los edificios y que servían para una mejor comunicación entre los comerciantes de telas y que ahora son pasillos públicos que se cruzan en medio de departamentos, patios y entradas, logrando que el visitante descubra el corazón de esta ciudad.
Only Lyon es el lema de la ciudad, extraño para un país que el francés lo es todo y que no gusta de utilizar anglicismos, pero en este caso muestra un lugar abierto al mundo con el orgullo local por delante. ¡Viajemos juntos!


