Dr. José Manuel Nieto Jalil/ Director del Departamento Regional de Ciencias en la Región Centro-Sur Tecnológico de Monterrey Campus Puebla
Los Premios Nobel son el pináculo del reconocimiento en la comunidad científica global. Anualmente, estos reconocen a individuos que han contribuido significativamente en diversas áreas de investigación, realizando descubrimientos notables o aportaciones sobresalientes a la humanidad en sus respectivos campos de estudio o profesionales. Recientemente, se anunciaron los laureados en Física y Química.
La ceremonia de entrega se celebra el 10 de diciembre, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel en 1896. El proceso de selección es complejo y dura aproximadamente un año.
Comienza en septiembre con la invitación confidencial a expertos en cada campo para proponer candidatos. Las propuestas deben presentarse antes del 31 de enero del año siguiente, y en febrero se reciben oficialmente las candidaturas.
A principios de octubre, los comités eligen a los laureados mediante una mayoría simple de votos, decisión irrevocable. Cada galardonado recibe una medalla de oro, un diploma y una suma de 879 mil euros.
Es importante destacar que el premio no se otorga póstumamente, a menos que el ganador haya sido nominado antes de su fallecimiento, y no puede ser compartido por más de tres personas.
Este año, el Premio Nobel de Química 2023 ha sido otorgado a los pioneros en el campo de los puntos cuánticos, pequeñas partículas que tienen un impacto revolucionario en diversas áreas, desde la tecnología de televisores hasta la cirugía contra el cáncer.
Se trata de los componentes más pequeños de la nanotecnología, que han revolucionado las televisiones a color y las lámparas LED, pero que también tienen aplicaciones en medicina y otros campos.
Los galardonados son el francés Moungi Bawendi, del MIT; el estadounidense Louis Brus, de la universidad de Columbia y el ruso Alexei Ekimov, de Nanocrystals Technology, por sus trabajos en la creación de estos diminutos puntos, cuyas propiedades influenciadas por la física cuántica han abierto un mundo de posibilidades en nanotecnología.
Los científicos llevaban años teorizando sobre la posibilidad de efectos cuánticos relacionados con el tamaño en nanopartículas, pero fue Ekimov quien lo demostró en vidrio coloreado en la década de 1980.
Brus fue el primero en exhibir efectos cuánticos dependientes del tamaño en partículas en suspensión en un fluido, mientras que Bawendi, en 1993, revolucionó la producción de puntos cuánticos, produciendo partículas de alta calidad esenciales para aplicaciones prácticas.
Años después, el químico estadounidense Louis E. Brus, de la Universidad de Columbia, logró demostrar que los efectos cuánticos también se manifestaban en partículas en suspensión en líquidos y que dependían de su tamaño.
En 1993, el químico francés Moungi Bawendi, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), revolucionó la producción química de puntos cuánticos, creando partículas casi perfectas.
Los tres distinguidos científicos son residentes en Estados Unidos. El físico ruso Alexei I. Ekimov, de Nanocrystals Technology Inc., fue el pionero en el descubrimiento de los puntos cuánticos en los años 80, experimentando con cristales.
Hasta ese momento, la comunidad científica sabía que, en teoría, las nanopartículas podrían exhibir efectos cuánticos relacionados con su tamaño.
Sin embargo, esculpir partículas tan diminutas era un desafío formidable, lo que llevó a que pocos creyeran que esta teoría pudiera tener aplicaciones prácticas, según indica la Academia sueca en un comunicado.
El Premio Nobel de Física 2023 fue otorgado a tres distinguidos científicos, Pierre Agostini, Ferenc Krausz y Anne L’Huillier, por su pionera contribución en el campo de la física del attosegundo.
Esta innovadora técnica de pulsos de luz permite observar en tiempo real los procesos subatómicos más rápidos jamás registrados por el ser humano.
En el mundo subatómico, donde los cambios ocurren en fracciones de attosegundos, que representan la trillonésima parte de un segundo, tener herramientas extremadamente rápidas es imperativo.
Para contextualizar, un attosegundo es tan efímero que su cantidad en un segundo supera la edad del Universo.
El logro de estos investigadores permite una visión sin precedentes del interior de los átomos, capturando con detalle el movimiento y evolución de los electrones en escala temporal ultrarrápida.
Esta tecnología no sólo amplía nuestro entendimiento fundamental de la materia, sino que también promete aplicaciones en la búsqueda de nuevos materiales y en el campo de la biomedicina.
En 1987, Anne L’Huillier, de la Universidad de Lund en Suecia, hizo un descubrimiento clave al observar una amplia gama de matices de luz al transmitir luz láser infrarroja a través de un gas noble.
Este hallazgo sentó las bases para avances posteriores en el campo. En 2001, Pierre Agostini, de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos, logró un importante avance al generar y estudiar una serie de pulsos de luz consecutivos, cada uno con una duración de tan sólo 250 attosegundos.
Al mismo tiempo, Ferenc Krausz, del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Alemania, estaba trabajando en otro experimento innovador que permitía aislar un solo pulso de luz, con una duración de 650 attosegundos.
Tanto Anne L’Huillier como Ferenc Krausz habían sido previamente distinguidos este año con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas.
Sus contribuciones en el campo de la física han sido fundamentales para el desarrollo de tecnologías que permiten explorar los procesos más rápidos y fundamentales de la materia.
La científica francesa Anne L’Huillier hizo historia al convertirse en la quinta mujer en 122 años en recibir el Premio Nobel de Física, uniéndose a un distinguido grupo que fue inaugurado por Marie Curie en 1903.
Nacida en París en 1958, Anne Genevieve L’Huillier es profesora de física atómica en la Universidad de Lund, Suecia. A lo largo de su destacada carrera, ha sido galardonada con numerosos premios, entre los que destacan la Legión de Honor y el Premio L’Oréal-UNESCO a Mujeres en la Ciencia, ambos en 2011.
Como explicó la Real Academia de las Ciencias sueca, los logros de los premiados han posibilitado la investigación de procesos que son tan fugaces que anteriormente era imposible rastrearlos.
Estas herramientas son comparables a una cámara con una velocidad de obturación increíblemente rápida, capaz de capturar incluso el movimiento de un electrón que completa una órbita alrededor del núcleo de un átomo de hidrógeno en tan solo 150 attosegundos.
Este avance nos permite abrir la puerta al fascinante mundo de los electrones. La física de los attosegundos nos proporciona la oportunidad de desentrañar los misteriosos mecanismos que gobiernan el comportamiento de los electrones.
El siguiente paso es aprovechar estos conocimientos para avanzar en la comprensión y aplicación de estos fenómenos.
Estos reconocimientos del Premio Nobel de Química y Física 2023 nos muestran cómo la curiosidad humana y la búsqueda constante del conocimiento pueden abrir puertas hacia el entendimiento de la materia y su comportamiento.
Estos avances no sólo son triunfos científicos, sino también un testimonio del potencial ilimitado que tiene la mente humana.


