Por: Lic. Guillermo Pacheco Pulido/ Es relativo
Se nos está explicando todos los días, por los medios de comunicación, que a nivel mundial, más en América, incluyendo México, aumenta y seguirá aumentando la pobreza y la miseria.
Parece que nadie lo cree, se dice que son mentiras de los gobiernos a través de sus organismos correspondientes. En el mundo, es la realidad, se habla de millones y millones de personas en estado de pobreza y de miseria como consecuencia del coronavirus, además de la gente que ya de antemano se encontraba en esos rangos económicos sociales, y que suman MIL CIEN MILLONES de seres humanos con ingresos máximos, en el mejor de los casos, de cuarenta pesos al día.
Las causas de la pobreza y la miseria son múltiples: carencias, esclavitud, guerras, migraciones, fenómenos naturales como ausencia del servicio de agua, de lluvia, epidemias, violencia generalizada y todos los que usted le quiera agregar con su sentido común.
Con todo ello, se nos está hablando de una próxima etapa de hambruna en el mundo, y aquí es donde no le estamos haciendo caso al pastorcito. ¿Quién es ese personaje? Nos cuenta la leyenda que había un pastorcito que cuidaba las ovejas en el campo y que pertenecían al pueblito.
El pastoreo se hacía en la cúspide del cerro que estaba junto a la población. En ese lugar se sabía que iban los lobos queriendo atacar a las ovejas. El pastorcito que era un niño muy juguetón e ideó cómo reírse de sus vecinos y un día bajó corriendo al pueblo gritando: “¡Que viene el lobo! ¡! Que viene el lobo!”
Los habitantes del pueblo, sabedores de lo que hacían los lobos, se armaron con palos, machetes y útiles de labranza, y corrieron hacia el cerro para enfrentar al lobo, pero no lo encontraron, el pastorcito se puso a reír de su travesura y engaño con los habitantes de su pueblo. Se repitió la historia de ¡viene el lobo! y la risa del niño por el nuevo engaño a sus vecinos.
Un día verdaderamente se apareció el lobo y empezó a atacar a las ovejas; y el pastorcito repitió su grito sobre el lobo, pero nadie le hizo caso porque ya no le creían al pastorcito, y las ovejas pagaron el engaño con su vida.
Señalamos lo anterior, porque ya desde el año pasado se había informado a los habitantes del globo terráqueo sobre la presencia de un virus que generaría una pandemia, pero no se le puso ATENCIÓN, ni por el pastorcito, ni por los habitantes de la tierra, sino hasta que realmente apareció la pandemia.
Ahora, se nos está diciendo con insistencia hace más de un año, que habrá problemas graves en el mundo por falta de alimentos, por la escasez de agua, por reiteración y presencia del mismo u otros virus, y que: ¡HABRÁ HAMBRUNA! ¡HABRÁ HAMBRUNA! Grito que se oye en todo el mundo con carácter de crisis alimentaria.
Se nos habla de los tremendos cambios económicos que se están dando y que se seguirán presentando: aparece otro virus, se cerrarán muchas fuentes de trabajo por estos motivos y por los avances técnicos y científicos del mundo; habrá fenómenos migratorios complejos en busca de comida y agua; habrá guerras financieras y esperamos que no las haya.
En fin, por lo que toca a nuestro país, tenemos los mexicanos que hacernos responsables cada uno de nuestras tareas, de nuestros temas y entender que esas responsabilidades es con nosotros mismos, con nuestra familia, con las autoridades, con la sociedad.
Que con ética veamos el futuro y trabajemos por el bien en general, se dice que somos rebeldes, que no cuesta mucho trabajo someternos al mandato de vivir en colectividad.
Creo que necesitamos PONER ATENCIÓN, realizar un análisis filosófico de los mexicanos, análisis que parta de nuestros orígenes, que comprenda nuestra historia, la conquista, el mestizaje, nuestra cultura, nuestro lenguaje, nuestro sentido religioso, nuestro arte y literatura y definir el mexicano, que se está necesitando para estos y futuros tiempos.
Digo esto porque fuimos desobedientes, muchos no acatamos, por la razón que sea, el “Quédate en tu casa”, una actitud básica para impedir el contagio del virus, se podría decir mucho del respeto, pero la realidad es que no obedecimos.
Hay países, perdón por las odiosas comparaciones, que quedaron destruidos en las dos Guerras Mundiales, pero la gente se hizo una sola voluntad, entregaron su esfuerzo, su responsable patriotismo y se levantaron de las cenizas, y ahora son grandes naciones gracias a sus pueblos, a su gente.
PONER ATENCIÓN, para que en México se realice una labor de integración ética y moral de los mexicanos, para desaparecer las lamentaciones que se hacen cuando vivimos problemas sociales colectivos.
No olvidemos que los tiempos avanzan y debemos estar preparados para cuando llegue el ogro el lobo de la hambruna. Para ello, PONGAMOS ATENCIÓN y, por encima de pasiones, actuemos con unidad, con sentido real del concepto patria y con respeto a los valores del ser humano.
Para olvidarnos de lo anterior, un amigo con buen humor me dijo: “Hay que trabajar, porque vivir en la tierra es caro, pero no debemos olvidar que eso incluye para ti un viaje gratis alrededor del Sol cada año”.


