Alejandro Montiel Bonilla
SEGUNDA PARTE
De esta forma, si los columnistas no hacen un ejercicio de desplazamiento, sencillamente no le verán el polvo a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de hecho, cada discusión que se ha armado en Twitter (la que parece ser la única red que conocen los columnistas mexicanos), comienza con una declaración de AMLO, de manera muy similar a la dinámica que utiliza Trump.
Así que el círculo es sencillo, AMLO declara, los columnistas debaten una declaración que muchas veces no toca los problemas centrales del país y entonces comienzan días de debates y controversias estériles. Los columnistas se regocijan ganando batallas en Twitter, los tuits se hacen cada vez más agresivos y al final AMLO vuelve a declarar sobre el tema más inverosímil.
El círculo está cerrado, AMLO siempre los tiene hablando de él, para bien o para mal, pero nunca pierde el reflector, eso le permite un verdadero margen de maniobra en el mundo real, procesos gubernamentales que debieran ser vigilados por el ojo público, están siempre lejos de la discusión central, gracias a esta dinámica que se ha implantado.
¿Este proceso circular es exclusivo para México? Por supuesto que no, en todo caso estos procesos son más visibles en gobiernos “soberanistas”. Ya hace unos buenos años, el estudioso francés Bruno Patino explicó ampliamente de qué forma la atención de la mayoría de las sociedades occidentales, que están conectadas a redes sociales, es demasiado corta, tan corta como el tiempo que tarda en dar una vuelta a su pecera esférica un
pez rojo: ocho segundos. Esta conclusión –la cual por cierto éste estudioso francés, sustrajo de sus colaboraciones con el gigante Google– nos debiera guiar para comprender la recepción y memoria de todos los fenómenos sociales que se dan en la actualidad.
Hay varias condiciones estructurales que han establecido esta dinámica del rápido olvido de los contenidos en redes sociales y otras plataformas de información, por ejemplo, el tiempo de descanso en todas las sociedades se está reduciendo drásticamente, incluso cuando el trabajador tiene un tiempo fuera de su trabajo, no deja de consumir información que le llega a través de diferentes formatos electrónicos o en papel.
Al reducir el tiempo de un silencio productivo, las personas siguen consumiendo interminablemente todo tipo de información, por lo tanto, su reacción a cada una de ellas es más corta, aunque pareciera más intensa. Los pensamientos de las personas conectadas están cambiando todo el tiempo de tema, las jerarquías en la información se extravían, ¿qué es más importante: la violación de un niño o la masacre de 50 adultos?
La avalancha de información valiosa y no valiosa llega a mentes agotadas y generalmente poco preparadas académicamente. Es a esta estructura y no a otra, a la que llegan las discusiones del ámbito político mexicano, sin olvidar los antiguos problemas del “ciudadano” mexicano, como por ejemplo, muy, muy escaso interés por la política y una apatía alarmante para apoyar una causa social, aunque estén profundamente de acuerdo con ella.
Así que, si creían que el dominio de AMLO en el ámbito mediático iba a disminuir, pues se equivocan, de hecho el aumento de su exposición en medios, sólo reafirma que las mediciones que hace su equipo, indican que van por el camino correcto. Y lo están, ante una oposición política sumamente débil, y ante una prensa raquítica, en realidad el presidente no tiene resistencia mediática.


