Por: Rocío García Olmedo @rgolmedo [email protected] [email protected]
Palabra de mujer
273 votos a favor, 214 en contra fue la votación que aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio 2022 (PEF2022).
Este resultado es la evidencia del nivel de polarización que ha logrado el presidente López Obrador en el país, que le ha permitido incidir absolutamente, no sólo en el Poder Legislativo. Por supuesto, en el poder que él mismo representa, el Ejecutivo, en el que incluso su voz es la única que se escucha, y en muchos momentos lo ha intentado en el Poder Judicial y, por supuesto, en diversos órganos autónomos.
Cuando no ha podido hacerlo, su enojo es evidente, y justo contra estos últimos organismos, su desquite: recortes muy importantes a sus presupuestos para el próximo año.
Como bien se dijo en tribuna, la desigualdad se hizo evidente hasta en el PEF-2022. No tiene perspectiva de género. El Anexo 13 Presupuesto para la Igualdad perdió su esencia.
La política social de este gobierno se circunscribe a repartir dinero para diversos sectores de la población: para pensiones, para becas, entre muchos otros; y por igual a menores, a personas de la tercera edad, sean mujeres u hombres, sin delinear formas para reducir las evidentes brechas de desigualdad; sin atender las diferencias sustanciales que tienen tan sólo en los contextos en los que viven.
Olvidaron que la pobreza económica afecta más a las mujeres que a los hombres, y qué decir de las disminuciones que ha venido teniendo el presupuesto asignado a atender las violencias que se ejercen contra las mujeres. Y “la pobreza de las mujeres aumenta y aumenta”, lo mismo que las violencias o los feminicidios –como se ha dicho–, y los que saben mencionan que 47.5% de las personas ya no puede pagar el costo de los productos de la canasta básica.
Argumentos, datos, propuestas, justificaciones sustentadas fueron presentados en tribuna a través de diversas voces que desde la representación de diversos partidos políticos pretendieron defender, proponer, reformular algunos rubros en el destino de los recursos a programas diversos, pero necesarios.
Respuesta: no hubo debate, sólo descalificaciones, insensibilidad, soberbia, degradación de la institución.
Se busca un estado de bienestar –se dice– pero no hubo forma para mejorar el presupuesto para encaminarlo en esa ruta; todas las reservas fueron votadas en contra.
La soberbia no es buena consejera; no permite ver la realidad, y olvidan que los tiempos van cambiando, y si bien todo tiene un inicio, también tiene un final.
Para darnos cuenta de ello, tan sólo comparemos los porcentajes de aprobación de los últimos cinco presidentes de la República Mexicana a la mitad de sus gobiernos, presentados recientemente por el Gabinete de Comunicación Estratégica. La aprobación del presidente López Obrador no es como quieren hacer creer.
A la mitad del camino, Ernesto Zedillo tenía 58%, Vicente Fox 56%, Felipe Calderón 61%, Enrique Peña 34% y López Obrador 62%.
El presidente López Obrador ha ido perdiendo aprobación. A dos meses del inicio de su gobierno tenía 81%, en un año se redujo a 68%, en 23 meses bajó a 60% y a 34 meses está en 62%. Ha perdido 19 puntos.
Lo comento también porque el partido político morena –con minúsculas, porque así está registrado– tiene como único activo al actual presidente López Obrador. Este único activo que tiene, más tarde o más temprano, tendrá que responsabilizarse de las decisiones que toma, tal como lo acaba de hacer –después de tres años que hacía parecer no darse cuenta– al exigirle al secretario de Salud y al señor responsable del Insabi no más excusas al desabasto de medicamentos.
Así como esto, sin duda tendrá que ir reconociendo y responsabilizándose del resto de las decisiones que para bien o para mal ha venido tomando en estos tres años, porque, aunque no le guste, sus consecuencias son de su absoluta responsabilidad: el número de fallecidos por COVID-19 en México, el incremento de la pobreza, la inseguridad, la inflación de 6.7% y hasta los resultados en la votación que obtuvo del PEF- 2022, porque evidencian la polarización que él ha creado.
En la Cámara de Diputados, como partido político morena ha evidenciado también, y una vez más, con el resultado de la votación obtenida, su gran faltante: no sabe hacer política, no sabe construir acuerdos, debatir, argumentar; la soberbia le gana.
No logro recordar dónde lo leí, y tampoco su autor, pero lo retomo, porque con toda razón fue mencionado: “sólo saben decir discursos 4treros”, y esto es también de su absoluta responsabilidad, porque hoy son el partido en el gobierno.
Sin duda, cada uno deberá asumir su responsabilidad, porque esa propensión al autoengaño ya no es válida cuando la consecuencia es el retroceso.


