Por: Cecy Rendón
La mayoría de nosotros hemos pasado por esta actividad, por gusto o por necesidad, la mayoría de las veces sin ser conscientes de que este sector económico es el más difícil y, además, confundiendo el autoempleo con emprendimiento.
¿Qué es el autoempleo? Es una situación laboral en la cual una persona crea un empleo para sí misma, aporta el capital necesario para ello y dirige la actividad. Te puedo dar algunos ejemplos: un dentista que decide montar su propio consultorio, él pone el dinero, él paga el espacio, él da las consultas y si contrata personal para que lo ayude, él es el responsable de pagar esos sueldos.
A primera vista, el autoempleo se puede confundir con independencia financiera y con emprendimiento, pero la realidad es que no hay nada más esclavizante que este tipo de esquema laboral.
Un empleado tiene, en la mayoría de los casos, un horario definido, un sueldo seguro y ciertas prestaciones, además de que no es directamente responsable de lo que sucede con la empresa. Un autoempleado, por el contrario, depende enteramente de él.
Regresando a nuestro ejemplo del dentista, él tiene que conseguir los pacientes, no tiene ninguna garantía de ingresos; si se enferma, nadie puede cubrir su trabajo y nadie le va a dar prestaciones si él mismo no las crea… además, si quiere más dinero, tiene que trabajar más horas y solo tiene 24 horas y 7 días por semana.
Es por eso que un autoempleo no es un negocio. De inicio, se puede sentir como un emprendimiento, y sí, puede ser un paso intermedio en la creación de un negocio. Pero el autoempleo, si quieres emprender, no puede ser tu destino ni tu forma de vida.
Un negocio, por el contrario, debe de darte libertad, libertad de tiempo y libertad financiera, debe tener la posibilidad de crecer y la posibilidad de darte ingresos ilimitados. Definitivamente, requiere mucho trabajo crear un negocio, mucha inversión de tiempo, dinero y esfuerzo, pero el planteamiento es radicalmente diferente al de un autoempleo.
¿Cómo saber la diferencia? En las primeras etapas de un negocio se requiere de muchísimo tiempo y enfoque para crearlo, para hacerlo crecer y para estructurarlo… pero eventualmente el negocio debe de poder funcionar si tú no estás. Esta es la gran diferencia: el negocio funciona esté o no esté el dueño en el día día de la operación.
Un autoempleo, en cambio, requiere que tú estés ahí prácticamente diario para poder funcionar. Si estás buscando emprender y tu objetivo, como la gran mayoría, es generar dinero con tu emprendimiento y disfrutar de una mejor calidad de vida de la que tienes, asegúrate de estructurar tu negocio de forma que no requiera del 100% de tu presencia. Sí vas a tener que trabajar, sí vas a tener que estar al pendiente, sí vas a tener que invertir toda tu energía y creatividad, pero NO tienes por qué estar esclavizado a tu negocio.


