Por: Jorge Luis Hernández / [email protected]
Ni más ni menos
EMPIEZO CON
Un deseo, y ese es que el piloto mexicano Sergio Checo Pérez, rompa con el dicho de ‘nadie es profeta en su tierra’ y tenga hoy gran actuación en el Gran Premio de México de la Fórmula 1. De entrada, en las pruebas de este evento ha logrado una posición de privilegio, nada mal para el jalisciense, que le debe a su escudería –que sigue confiando en él pese a las críticas–, a su compañero de equipo Max Verstappen, a sus seguidores, pero sobre todo a sí mismo, un resultado memorable, en su tierra y con su gente, en donde además, deje en claro su categoría como piloto, esa que algunos ponen en tela de juicio por falta de regularidad y constancia en buenos resultados, esa categoría, que el número uno del mundo en la Fórmula 1 Lewis Hamilton, pone en entredicho, más por antipatía que por una clara realidad.
Checo ha demostrado en diferentes pistas del mundo que es un buen piloto, que tiene la experiencia, estrategia, pericia y pasión para ser uno de los grandes y “sentarse a la mesa” de los mejores del planeta. RedBull vio eso en él; créame que antes de fichar un piloto en F1, los equipos analizan minuciosamente a quién llevan y el mexicano “llenó el ojo” de una de las escuderías más importantes de la F1.
Es momento de dar ese golpe de autoridad para Sergio, ese gran paso para contribuir a que Verstappen pueda alcanzar el objetivo trazado, ese que indica que hay que superar a Mercedes y al mejor del mundo, porque eso sí, Hamilton no dará tregua, por algo es el mejor. Pero si hay pilotos que le pueden complicar la vida y la pista, esos son el mexicano y el neerlandés, algo que no solo implicaría un paso más para el campeonato, sino un gran paso para la credibilidad de Sergio Pérez en el máximo circuito del automovilismo en el mundo, ¡Venga, Checo!, que al toro se le agarra por los cuernos.
SIGO CON
¡Que ya se acabé el Apertura 2021, por favor! Es el clamor que hago y seguramente el de muchos aficionados. Consta en los diferentes medios de comunicación en los que un servidor trabaja, incluida esta columna, que siempre he dicho que el nivel de la Liga MX es mucho mejor que el de otras ligas en el continente americano, y si me apura, equiparable con algunas ligas europeas –por supuesto no las de élite–, pero mejor que la MLS y la mayoría en Sudamérica, sí lo es, sin temor a equivocarme, superada sólo por la brasileña y a la par de la argentina.
Sin embargo el Torneo Grita México Apertura 2021 ha sido especialmente malo, gris, deslucido. Los equipos han sido más irregulares que de costumbre y no tan competitivos; equipos muy calculadores, con entrenadores que plantean partidos para no perder, no para ganar.
El hecho es que escuadras con 18 puntos, con cuatro o cinco triunfos en 16 jornadas, tienen posibilidades de clasificar, claro, así está diseñado un torneo en donde califican 12 de 18, pero las formas importan y estas han dejado mucho que desear. El flamante campeón de Concacaf, Rayados de Monterrey, con el plantel que tiene –uno de los tres más caros del continente–, no ha cosechado más puntos que los modestos Puebla y Atlas por ejemplo. Chivas con un presupuesto muchos más alto que los antes mencionados, apenas logró meterse a repechaje con 22 unidades, Pachuca por el mismo camino y así nos podemos seguir.
Mikel Arriola, presidente ejecutivo de la Liga BBVA MX, ha dicho en diferentes ocasiones que el objetivo a mediano y largo plazo es convertir el cetamen mexicano en un verdadero espectáculo atractivo para patrocinadores y televisoras, pero sobre todo, para los aficionados, esos que se comenzaban a alejar por falta de interés ya que sus equipos nunca clasificaban, por lo que el ‘revivir’ el repechaje fue una buena estrategia pero, ahora deberán analizar qué tan positivo es que la gente pierda el interés por el torneo regular, ya que al final del día, lo bueno es en la liguilla, algo que a mediano y largo plazo sin lugar a dudas, podría ‘matar a la gallina de los huevos de oro’, pues ni los llamados clásicos del fútbol mexicano pudieron ofrecer buenos partidos. Se necesita una estrategia de forma urgente, para que esta liga sea atractiva y de buen nivel como antes ¡Aguas!
TERMINO CON
El gran trabajo del entrenador argentino de La Franja, Nicolás Larcamón, quien vaya que pasó “las de Caín” para armar un equipo competitivo en este torneo, pero lo consiguió.
Este Puebla sufrió las bajas de tres jugadores muy importantes de su once inicial, Maximiliano Perg en la defensa, Salvador Reyes en las bandas y Omar Fernández en la creación de juego. Aunado a ello, su sistema se volvió predecible, por lo que buscó variantes que hoy mismo podemos observar a lo largo de los partidos del Puebla, en donde el equipo se adapta a sus necesidades y a los rivales, sabe cuándo y cómo atacar y los jugadores conocen muy bien, lo que el entrenador les pide.
Después de un inicio incierto, Larcamón comprendió que los jugadores para sustituir las bajas no llegarían, por lo que echó mano de lo que le trajeron y lo que ya tenía, modificó su sistema e hizo que sus pupilos se convencieran del “nuevo esquema”, por ende, fueron recuperando la confianza en sí mismos y su buen nivel.
Por supuesto que este equipo tiene carencias muy marcadas, pero hasta el momento las han cubierto con el ‘trabajo hormiga’, todos corren y hacen lo que les toca, bien llevados por un buen entrenador.
Decir que el Puebla está para campeón es exagerado, sí, porque como dije antes, le faltan piezas a este reloj, pero la ilusión nadie se las puede quitar, ya que por segundo torneo consecutivo –con Larcamón– este equipo estará en la liguilla, y en alusión al tema del reloj, es porque cada pieza sabe hacer su función, además de ¡qué buen relojero tienen!, mis respetos. Al tiempo.


