Al pie de la letra
Rodolfo Rivera Pacheco
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La alternabilidad democrática (posibilidad de alternancia) es ya una realidad en nuestro país. Con filias y fobias, pero todos tenemos la oportunidad de manifestar nuestras ideas y emitir nuestro voto por quien se nos pegue la gana y tenemos incertidumbre de quién pueda ganar cualquier elección. Anhelábamos esos estándares democráticos y ya los tenemos. Hoy, en México, gobierna quien más votos obtuvo en unos comicios y punto. A la mejor no es quien yo quisiera, pero ni modo, es el que la mayoría sí quiso.
Pero mientras las diferencias partidistas se resuelvan con votos, no con fusiles y tanques militares, todo va por buen camino.
Entonces ¿cuál es realmente la situación actual y cuál puede ser el resultado en 2024? Vamos… ¿Morena gana o no en 2024?
Depende de muchas cosas.
Efectivamente, hoy todas las encuestas de evaluación gubernamental colocan al presidente Andrés Manuel López Obrador con una alta aprobación social y eso ayuda sustancialmente a su partido. Pero AMLO no será candidato en 2024, por mucho que influya (e influirá, desde luego). Aunque Morena sí tiene buenas simpatías preelectorales y todo indica que gana al menos cinco de seis estados donde habrá elección para gobernador, el primer domingo de junio próximo.
Entonces, las preferencias preelectorales sí favorecen a Morena en lo general, al momento actual en el país. Pero hoy no son las elecciones presidenciales. Faltan otros factores que valorar.
En primer lugar, ¿quién será su candidato(a)? Morena pesa, sí, y mucha gente votará por el partido, pero también pesará quién sea el abanderado. Si es Marcelo Ebrard, creo que sería un buen candidato, pero no todos en Morena lo quieren, aunque creo que sería el escenario menos dañino para el partido. Claudia Sheinbaum aceptaría de mala gana no ser candidata, pero bien puede ser consolada con una senaduría y liderar esa Cámara en busca de tiempos mejores.
Pero si Claudia Sheinbaum es la candidata, creo que Marcelo Ebrard no lo va a aceptar (ya se ha sacrificado antes y no tendría por qué volverlo a hacerlo) y es muy probable que se saliera de Morena y buscara la candidatura presidencial por otros partidos (PVEM/MC).
Y si no es ni Sheinbaum ni Marcelo Ebrard y el presidente impone como su candidato a su paisano Adán Augusto López Hernández, creo que también se provocaría la salida de Ebrard de Morena (seguramente acompañado de Ricardo Monreal). Y Marcelo Ebrard sí le provocaría un enorme hoyo a quien fuera candidato del instituto lopezobradorista y, en una de esas, hasta le pueda ganar.
Y también falta quién podría ser el candidato opositor de una gran alianza de partidos contra Morena y el presidente. Si es alguien conocido, con prestigio social y se enfrenta a un Morena dividido y después de desaciertos gubernamentales, muy bien puede ganar la elección presidencial.
Finalmente, el proceso de definiciones de candidatos a la Presidencia de la República influirá en quién sea el candidato de Morena a la gubernatura de Puebla. De entrada, los partidos deberán definir el género a postula, después Morena definirá al candidato presidencial en comunión con el presidente de la República y gobernador definirá el candidato a gobernador, además –creo– de la valoración de encuestas y mediciones para ver las probabilidades de cada uno.
Por eso insisto, aunque ya se desató la temporada preelectoral rumbo a 2024, aún falta todo lo descrito por definir. Nadie tiene hoy segura una candidatura y nadie está afuera. Mejor síganle echando ganas, porque en política –los poblanos lo sabemos– puede pasar cualquier cosa inesperada.


