Palabra de Mujer
Rocío García Olmedo / @rgolmedo [email protected] [email protected]
Puebla es un estado atractivo, no sólo por su gastronomía, la belleza de sus municipios, sus textiles, sus pueblos mágicos; también lo es por lo que políticamente representa: una mayor concentración de votantes y un punto estratégico que puede definir, junto con otros cuatro estados de la República, el proceso electoral en el nivel presidencial.
Datos oficiales reflejan que Puebla representa el quinto padrón electoral más grande del país; de ahí que, junto con los estados de Jalisco, Veracruz, Estado de México, la Ciudad de México, Guanajuato, pueda definir la elección.
Por ello se entienden las visitas constantes y el interés de visitar Puebla, tanto de quienes aspiran a ocupar esa posición por parte del Frente Amplio por México, como de otros partidos políticos.
Beatriz Paredes Rangel, Xóchitl Gálvez y Enrique de la Madrid son voces que queremos escuchar, porque cada una ha demostrado que es un perfil profesional que, sin duda, contrasta por su experiencia en el servicio de lo público, de lo privado y de lo legislativo.
Escuchar las voces de las dos únicas mujeres que han solicitado participar es sin duda esperanzador, por la demostración clara de esas nuevas formas de hacer política, cada una en su estilo personal, y por la claridad de cómo proponen abordar los problemas públicos.
Ellas y él presentes una vez más en la ciudad capital y en municipios del interior del estado convocaron a la ciudadanía, pero también a la militancia de todos los partidos políticos que conforman el Frente Amplio por México a escuchar sus análisis y reflexiones en torno a los grandes retos a resolver por la enorme problemática a la que se enfrenta actualmente el país, con proyectos realizables y dando a conocer los resultados en su actuación en la vida pública.
¡Ya urgía escuchar voces responsables, expertas, conocedoras y con proyecto!
Pero hay dos voces que ya no queremos escuchar. Voces que hoy resultan muy parecidas: la del presidente Andrés Manuel López Obrador y la del expresidente Vicente Fox.
No se trata de limitarles su libertad de expresión, pero son voces tramposas, mañosas, que sólo descalifican; como la del presidente López Obrador, que en sus conferencias matutinas, un día sí y otro también, interviene en un proceso electoral que legalmente inicia en septiembre, pero que su voz declaró como iniciado desde hace dos años y desde entonces, como ha sido todo su sexenio, polariza, amenaza, descalifica y, mañosamente, ahora usa a otras voces para parecer el que “no lo dije yo”.
El otro personaje al que ya no queremos escuchar es Vicente Fox, a quien debieran los partidos políticos del Frente Amplio por México pedirle respetuosamente que mejor se calle. Ya bastante inequitativa se presenta la contienda.
Ya bastantes estigmas cargamos las mujeres, para todavía estar escuchando mensajes discriminatorios, misóginos, de violencia institucional, política y machista; de abuso de poder y de violaciones a derechos humanos.
Al Frente Amplio por México (PRI, PAN, PRD) le ha sido aprobado su registro y en esta misma semana seguramente las autoridades darán a conocer los parámetros a seguir en este proceso de selección, de manera que en septiembre –cuando inicia oficialmente el proceso electoral para la Presidencia de la República– se aplique la normativa vigente a esas voces que violentan derechos y abusan del poder que hoy tienen y que por eso ya no queremos escuchar.
Entretanto, en el estado de Puebla recibimos a tres aspirantes de este Frente Amplio por México en la ciudad capital y en municipios del interior del estado, Beatriz Paredes Rangel, Xóchitl Gálvez y Enrique de la Madrid, y pudimos escuchar sus voces que demuestran que están concentradas en el estudio y análisis de las políticas públicas que nuestro país necesita y tienen clara la alta responsabilidad que significa gobernar a más de 130 millones de mexicanos.


