Por: Guadalupe Juárez
La ciudadanía no votó por la oposición por su discurso ni acciones, pues persiste un vacío de liderazgos y sin un mensaje claro, con malos dirigentes y candidatos que no dan “el ancho”, por lo que deben hacer un trabajo excepcional para conservar las preferencias electorales, concluyeron especialistas.
En una mesa de análisis tras la jornada electoral, politólogos de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (Upaep), los catedráticos Herminio de la Barquera, Claudia Ramón Hernández Pérez y Valente Tallabs Fernández, alertaron que se trató de un voto de castigo contra el gobierno actual y su partido, tanto en elecciones locales como federales, el cual se puede repetir si la oposición no se consolida.
Pese a la alianza con el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se inclina, en forma de gobernar, con Morena, lo que lo convierte en el punto “más flaco” de la coalición.
Señalaron que la oposición desaprovechó los recursos para hacer campañas novedosas, frescas e inteligentes.
A nivel local, el gran ganador de los comicios fue el gobernador Miguel Barbosa Huerta, quien, pese a no tener el control de Morena en Puebla, logrará conservar la mayoría en el Congreso.
Hernández Pérez opinó que, dentro de la reconfiguración del mapa electoral, con el cambio de gobiernos morenistas a panistas en alianza con el PRI, se notó un crecimiento del partido Movimiento Ciudadano, que, desde su perspectiva, se abre paso en medio de dos “grandes alianzas” partidistas.
Sobre la relación entre el virtual ganador de la presidencia municipal, Eduardo Rivera Pérez, con el gobernador, opinaron que es buena estrategia coordinarse y tener un vínculo terso, a diferencia de lo que pasó con el exmandatario Rafael Moreno Valle.
Los especialistas coincidieron en que la jornada electoral del 6 de junio pasado fue una de las de mayor participación en elecciones intermedias, a pesar de la contingencia sanitaria, la violencia y que en esta ocasión no se votaba por el presidente del país.


