La dirigencia estatal de Morena afirmó que las inconformidades internas en el PAN por la llegada de Blanca Alcalá reflejan un proceso de debilitamiento y fractura al interior del partido.
La presidenta estatal de Morena, Olga Lucía Romero Garci-Crespo, cuestionó la congruencia del discurso panista, al señalar que sus acciones contradicen la imagen de una oposición sólida y cohesionada.
Desde Morena se minimizó la importancia de la decisión del PAN; no obstante, se consideró relevante conocer la postura de figuras panistas que han manifestado inconformidad pública.
Legisladores de Acción Nacional expresaron preocupación por la incorporación de la expriista, al advertir que podría afectar a militantes que han construido su carrera dentro del partido.
El señalamiento principal de los diputados fue la exigencia de que ninguna mujer panista sea desplazada por una exmilitante del PRI.
Por su parte, la diputada local Susana Riestra aclaró que Blanca Alcalá se integra al PAN sin una candidatura automática rumbo a los próximos procesos electorales.
Finalmente, Morena sostuvo que la controversia exhibe tensiones internas en el panismo y pone en duda su cohesión como fuerza política de oposición.


