Por: Manuel Martínez Benítez/ @manuelmtzb
El presidente López Obrador llegó este 1 de diciembre de 2020 a cumplir dos años de su gobierno, una administración que (en sus palabras) ha iniciado una cuarta transformación, que ha buscado borrar o (nuevamente en sus palabras) corregir errores del pasado y que ha provocado una enorme polarización.
Pero también llega con una importante aceptación en el nivel de aprobación que miden las encuestas nacionales. Y esto lo podemos ver en los resultados de las mediciones publicadas a nivel nacional, que dan a conocer este dato. De igual forma, en la página oraculus.mx, que es una agrupadora de encuestas, es posible ver un promedio de estos indicadores.
Para Oraculus.mx en este segundo año el presidente llega con un promedio (tomando diferentes encuestadoras) de 62% de los mexicanos aprobando su gestión, mientras que un 32% de ellos rechazan lo que esta haciendo al frente del gobierno. (Ver gráfica 1)

Hay que decir también que en este indicador de oraculus.mx, el presidente López Obrador arrancó su gobierno con un nivel de aprobación de 75% de aprobación en diciembre de 2018 contra un 19% de desaprobación y también hay que decir que en febrero de 2019 el alcanzó su pico máximo de aprobación con un nivel de 81% de los mexicanos aprobando su mandato, mientras que 14% lo rechazaba.
Esto quiere decir que el presidente ha “perdido” el respaldo de 19% de los mexicanos, pero también se debe decir que AMLO tiene un importantísimo nivel de aprobación en medio de esta etapa que estamos viviendo en el país y en el mundo.
Esta agrupadora de encuestas nos da a conocer el comparativo de aprobaciones gubernamentales de cinco presidencias, y como estaban al cumplir dos años de gobierno o cuando transitaban el mes 23 de medición (porque el mes que corre no se cuenta, sólo los que terminan).
Vemos que en esos momentos el presidente con más alto nivel de aprobación era Felipe Calderón con 65% de respaldo popular, seguido por López Obrador con 62%, después se encontraba Vicente Fox con 56%; Ernesto Zedillo Ponce de León tenía 50% (saliendo de la crisis del error de diciembre de 1994).
Y por último está Enrique Peña Nieto, que ya comenzaba su crisis de imagen que lo llevó a ser el presidente con más bajos números en el indicador de aprobación cuando terminó su gobierno; pero cuando cumplía dos años de su gestión tenía 41%. (Ver gráfica 2)
Por cierto, también hay que decir –como dato para la reflexión futura– que, al dejar sus cargos, el presidente Zedillo fue el que terminó con mayor calificación, con 67%; Vicente Fox terminó su gobierno con un nivel de aprobación de 61%; Felipe Calderón con un nivel de 59% de la aprobación y Enrique Peña Nieto con un nivel de aprobación de 23%. (Ver gráfica 3)
Estas comparaciones sirven para saber cómo se comportaba la opinión publica con cada presidente en un periodo determinado, pero hay que decir que las circunstancias que vivía cada uno eran totalmente diferentes y que las “crisis” que cada uno enfrentaba, si bien siempre estaban presentes, eran de diferente índole y con distintas profundidades y gravedades. Dicho esto, vemos que el presidente López Obrador llega con un nivel de aprobación de 62%, pero ese dato tiene un “truco”.
Lo digo por lo siguiente: si vemos dentro de las encuestas publicadas cómo califican los ciuda danos al gobierno de la República en su labor en diferentes rubros, los datos ya cambian. Para ejemplo, les muestro la siguiente tabla de la encuesta nacional hecha por Paco Abundis y su empresa Parametría.
Por cierto, esta encuesta es en vivienda, y el presidente López Obrador tiene un nivel de aprobación del 67%, pero el gobierno de la República tiene números arriba del 60% sólo en los temas de combate a la corrupción, que es el tema medular de AMLO y el tema al que más se refiere en las mañaneras.
A partir de ahí vemos otros temas como el combate a la pobreza con 57% de calificaciones positivas, educación con 57% también; 56% de calificaciones “muy bien” y “bien” en apoyo al campo, y así en varios rubros. Salud –en medio de la crisis de pandemia– tiene una calificación del 52% de las opiniones positivas. (Ver gráfica 4)
Los cuatro peores rubros del gobierno federal son generación de empleos, con 48% de opiniones positivas contra 37% de opiniones negativas; el combate a la violencia contra las mujeres con un 46% de opiniones positivas y 42% de opiniones negativas; el combate a la delincuencia con un 45% de opiniones positivas y 43% de opiniones negativas.
Y en último lugar está el combate al narcotráfico; es el único indicador con más negativos que positivos, donde el gobierno federal tiene 46% de opiniones negativas contra un 41% de opiniones negativas.
Viendo la suma de los datos, podemos tener las siguientes reflexiones. Uno, que la aprobación del presidente López Obrador no se traslada de forma total a las acciones de su gobierno; la imagen el presidente está sostenida por su comunicación y por la imagen que el mismo se construye, pero no por las acciones de su gobierno, y esto puede llegar a ser un gran problema, si la figura comunicacional que es el presidente se desgasta.
Igualmente podemos reflexionar con que el presidente tiene un importante bono social, que si bien ha disminuido lo mantiene con la fuerza suficiente para impulsar muchas de las acciones que él en lo personal quiere hacer. Estos números nos dicen que los mexicanos comienzan a ver un gobierno poco eficiente, y sin resolver los grandes problemas, y aquí el punto central de todo esto, la pregunta que muchos nos hacemos es ¿cuánto tiempo podrá la imagen presidencial mantenerse a flote?
Y esto es algo que se hablará con más fuerza en los meses venideros, sobre todo con la llegada del proceso electoral, pero también nos preguntamos ¿qué acciones tiene el presidente listas o guardadas (como los apoyos sociales y la vacuna de la pandemia) para apuntalar su imagen? ¿Cuándo habrá un discurso de la oposición que ponga en entredicho al presidente? ¿Quién puede hacer ese discurso y pueda ser creíble para los ciudadanos?
Y por cierto como otro dato para el análisis de usted, el presidente López Obrador tenía un importante nivel de aprobación en Coahuila y en Hidalgo en los procesos que acaban de pasar y en ambos Morena no tuvo las victorias (o tuvo derrotas) importantes en ambos Estados, dejando claro que no solo el presidente López Obrador debe mantener su aprobación, sino que los partidos políticos y las autoridades locales deberán hacer su trabajo y ser un factor en las elecciones locales y federales que tenemos el próximo año.





