Para bien o para mal, en estos días de abundante flujo informativo el nombre de cuatro personajes políticos, oriundos de Puebla, figuran a nivel nacional.
Todos ellos, cosas del destino, como actores relevantes en la plantilla de la 4T.
Cada uno protagoniza distintos roles y, de alguna manera, cosechan lo que desde tiempo atrás han sembrado.
Destaca el caso del poblano que resultó muy bien calificado esta semana por su desempeño, según el Ranking mensual de Gobernadores de la empresa C&E Research.
Según la encuesta que realiza entre los 32 gobernadores del país, Miguel Barbosa Huerta quedó en primer lugar nacional en el rubro de honestidad, con una aprobación de 58%.
No es un tema menor, cuando justamente la lucha contra la corrupción es la principal bandera que ahora se enarbola.
En materia de seguridad, el mandatario poblano se ubicó en el tercer sitio con 65% de aceptación, otro asunto que sigue siendo de la mayor preocupación en el país.
Y también Barbosa Huerta se situó en la tercera posición en desempeño ante la pandemia por la COVID-19, al alcanzar 59% de aprobación.
En este rubro debe destacarse el liderazgo mostrado por el mandatario estatal desde el inicio de la pandemia, con acciones muy puntuales en la reconversión de hospitales, contratación de personal médico y dotación de insumos suficientes, incluyendo los necesarios equipos de oxigenación cuando así se requirió, a pesar de su carestía.
Se considera también la acreditada eficiencia de su sistema de salud, cuyo titular ha desempeñado una labor muy sobresaliente; el monitoreo permanente por regiones; la expedición consecutiva de Decretos con medidas restrictivas acordes a cada momento y la capacidad de transparentar e informar con oportunidad a la población sobre la situación epidemiológica, no siempre acorde a la federación.
La encuesta de C&E Research también posicionó al gobernador poblano en séptimo lugar en desempeño en general con aprobación de 60.1% y octavo en capacidad, con 61% de respaldo.
En contraste, la mala nota de los poblanos la dio el todavía diputado federal Saúl Huerta Corona, quien el pasado martes perdió su fuero ante acusaciones por delitos sexuales contra al menos dos menores de edad.
En la muy postergada sesión privada de la Comisión Instructora, sus cuatro miembros votaron por unanimidad para despojarlo de su fuero federal y aprobaron el dictamen para convocar a una Sesión Extraordinaria para que el Pleno complemente el trámite.
En dicho dictamen se establece que “se han encontrado elementos que permiten acreditar la probable responsabilidad del servidor público en diversos ilícitos que atentan contra la libertad y seguridad sexuales, mismos que le imputa la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México”, por lo que “ha lugar a proceder penalmente”.
El legislador, alguna vez aspirante a la alcaldía de Puebla y a una diputación federal por el PRI, había sido detenido el pasado 21 de abril por policías de la Ciudad de México, luego de que un adolescente de 15 años solicitó ayuda porque presuntamente el legislador lo tocó indebidamente.
Dejado en libertad por su fuero constitucional como diputado de Morena, Huerta Corona negó entonces los señalamientos y aseguró que se trataba de una infamia generada desde la mafia de poder en su contra.
Más tarde, cual puntilla, fueron difundidos unos audios sobre una llamada telefónica que sostuvo con la madre del menor, con la que infructuosamente trató de llegar a una negociación económica.
Ante esas circunstancias Morena lo separó de su bancada y éste decidió retirar su candidatura para su reelección como diputado por el Distrito XI de Puebla, en tanto que a petición de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, el Instituto Nacional de Migración emitió una alerta migratoria, para informar sobre los movimientos en territorio aéreo, marítimo o terrestre y evitar su posible fuga.
Una vez que concluya el trámite legislativo la FGJ capitalina procederá a solicitar su detención para actuar penalmente, presumiéndose que para entonces se complicaría su localización. No le veo en un sillón esperando la guillotina.
También hay una mujer entre quienes han concentrado los reflectores mediáticos durante los días recientes.
Se trata de Ana Elizabeth García Vilchis, designada vocera de un nuevo espacio semanal en las conferencias mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador, titulado: “Quién es quién en las mentiras”.
García Vilchis saltó del anonimato a presentadora de este inédito ejercicio, cuyo objetivo es delatar las presuntas falsedades que se difunden en radio, televisión, medios impresos y digitales e incluso en redes sociales
Egresada de la BUAP de la licenciatura en Antropología Social, es titular de la dirección de Redes de la Presidencia y es pareja del extitular de Gobernación Municipal, René Sánchez Galindo, candidato perdedor a una diputación federal por Morena.
Aunque no se le conoce alguna labor en el ejercicio periodístico, ella se asume como comunicadora. “Nosotros como periodistas sabemos que hay que pedir también la versión para saber qué hay del otro lado”, dijo en su poco afortunado debut de hace una semana, el que agradeció el presidente López Obrador “porque no todos tienen el valor civil de denunciar con argumentos, con hechos”.
Al ser presentada, el propio presidente dijo que ella “se dedica a la investigación y está en los archivos constantemente”, por lo que se supone que tiene injerencia en la selección de notas que serán expuestas como noticias falsas.
De ser así, desde su arranque cometió imprecisiones y múltiples errores, como haber expuesto notas de hace cuatro años, cuando López Obrador no era todavía presidente. También se le cuestionó haber dicho que Joaquín López Dóriga es vocero de Televisa, cuando el periodista dejó de laborar en esa empresa hace cinco años.
Pero más allá de sus errores, titubeos y falta de experiencia, la instauración de un tribunal para juzgar y condenar cada semana lo que en Presidencia consideran “mentiras” en los medios de comunicación no parece tener buenos augurios por atacar y estigmatizar a la prensa que no se alinea al gobierno federal.
Se trata, en buena medida, de un abuso de poder que pone en peligro no sólo la libre expresión, sino incluso la integridad física de los periodistas señalados que sin oportunidad de replicar en el mismo foro, son expuestos a la hoguera pública.
Y menos cuando se sabe que el propio AMLO ha hecho 56 mil 181 afirmaciones falsas o engañosas en sus conferencias matutinas, desde que las inauguró en diciembre de 2018 hasta finales del año pasado, según datos de la infografía quincenal número 55, que publicó el consultor político Luis Estrada.
Y por último, el otro poblano que está en la línea de la discusión pública es el actual diputado federal Ignacio Mier Velasco, quien busca su reelección como coordinador de la bancada de Morena en un momento estelar debido a las reformas constitucionales que pretende concretar la 4T en lo que será la próxima legislatura.
Mier ha dicho que Morena formalizará las iniciativas para fortalecer a la CFE (que preside Manuel Bartlett Díaz, otro poblano); la que pretende incorporar la Guardia Nacional a las Fuerzas Armadas y la electoral, con dedicatoria al INE y para reducir el número de legisladores, dizque con el fin de economizar.
“Nos une un proyecto de nación con el presidente Andrés Manuel López Obrador y lo vamos a impulsar sin regateos”, adelantó el legislador.
De mantenerse en esa posición de privilegio en el Congreso federal y concretar los objetivos propuestos, habría que visualizarle un futuro promisorio durante los próximos años.
Así la historia reciente de cuatro figuras poblanas, con sus aciertos y sus errores; con los claroscuros naturales y e ineludibles de la intrincada vida pública.


